DESDE DONDE LUCHAMOS:

Somos la Juventud Peronista Revolucionaria Envar El Kadri y formamos parte de la Agrupación Envar El Kadri - Peronismo Revolucionario.
Concebimos este espacio estratégico de lucha, en el marco del apoyo al presidente de la República Argentina Néstor Kirchner y a los procesos populares encarnados en el comandante Chavez, Evo, Lula, Ortega,Correa y Fidel Castro. Construyendo junto al pueblo una patria para todos y todas. Contra el enemigo principal de adentro y de afuera del proceso en marcha. Desde nuestra história de consecuencia y confrontación contra toda expresión del neo-liberalismo, sin oportunismos. Con la concepción de que solo el pueblo organizado es capaz de derrotar a los grupos concentrados de poder económico y político que han operado sistemáticamente hace mas de 30 años. Engrosando sus bolsillos en detrimento del pueblo Argentino.

CONSTRUIMOS DÍA A DÍA DESDE LA TRINCHERA DE LA PATRIA FUERZA POLÍTICA ORGANIZADA PARA LA REALIZACIÓN DEFINITIVA DE LA LIBERACIÓN NACIONAL Y LA CONSTRUCCIÓN PERMANENTE DEL SOCIALISMO NACIONAL DEL SIGLO XXI.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Dirigente con pasado oscuro


Por Fernando Krakowiak

Jorge Zorreguieta, ex golpista, ex funcionario de la dictadura.
Podrían haber elegido a un representante menos polémico, pero los empresarios de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal) prefirieron reivindicar la parte más oscura de su historia poniendo al frente de la entidad al veterano Jorge Zorreguieta, ex secretario de Agricultura y Ganadería del dictador Jorge Rafael Videla y padre de la princesa Máxima de Holanda. El cambio llega luego de que el secretario de Comercio, Guillermo Moreno, presionara a los empresarios de la industria alimentaria para que reemplacen al liberal Alberto Alvarez Gaiani, quien se había desempeñado al frente de la Copal durante los últimos 16 años.
Pese a no ser parte de la oligarquía terrateniente, Zorreguieta hizo carrera representando los intereses del campo hasta convertirse en secretario de la Sociedad Rural y de Confederaciones Rurales Argentinas en la década del ’60. Desde allí conspiró abiertamente contra el gobierno de Isabel Perón en los meses previos al golpe de Estado del 24 de marzo de 1976. Distintas fuentes lo han señalado como un operador clave en las maniobras empresarias de desestabilización que incluyeron varios lockouts. En septiembre de 1975, las entidades del campo estuvieron once jornadas sin enviar carne y granos a los mercados, en octubre elevaron la apuesta con una huelga de dieciocho días y tenían previsto parar de nuevo a partir del 27 de marzo, pero no hizo falta porque el golpe militar se concretó antes.
No sólo el campo se embarcó en esa cruzada. El 16 de febrero de 1976 todo el arco empresario nucleado en la Asamblea Permanente de Entidades Gremiales Empresarias (Apege) paró contra lo que quedaba del gobierno de Isabel. Además de las entidades rurales, estuvieron promoviendo la protesta la Cámara Argentina de la Construcción, la Cámara Argentina de Comercio, la Confederación de Actividades Empresarias Mercantiles y la Copal, entonces comandada por el director de Terrabusi, Gilberto Montagna. Zorreguieta fue uno de los encargados de articular ese espacio multisectorial. Tanto esfuerzo le valió un reconocimiento. Apenas el dictador Jorge Videla se hizo cargo del gobierno, lo designó subsecretario de Agricultura y en 1979 lo ascendió a secretario.
“La situación en la Argentina en marzo de 1976 era de caos económico, social y político durante el gobierno de Isabel Perón. Hubo coincidencia en los partidos políticos, sindicatos obreros, entidades empresarias y la opinión pública en general para que las Fuerzas Armadas pusieran orden en el país y así poder llegar a una democracia estable y pacífica”, aseguró Zorreguieta en marzo de 2001 cuando se vio obligado a ensayar una justificación sobre su participación en la dictadura para que su hija Máxima no fuera impugnada por la corona holandesa, debido a los antecedentes de su padre.
“A partir de 1984 se conocieron los excesos cometidos durante la represión. Los rechazo totalmente, ya que no puedo aceptar en ningún caso el secuestro, la muerte y la tortura de personas”, sostuvo también en aquella ocasión. Al gobierno holandés no le bastó la explicación y le encargó una investigación al historiador Michel Baud. “El clima general era tal que todo el mundo con un poco de cabeza podía sospechar que los derechos humanos se violaban a gran escala bajo el régimen militar”, sostuvo Baud en su informe final y a Zorreguieta le prohibieron viajar a Holanda para presenciar el casamiento.
La llegada de la democracia puso fin a las torturas y la desaparición forzada de personas, pero los empresarios que avalaron a la dictadura siguieron ocupando cargos relevantes en las principales entidades patronales, dejando en claro que su tarea en aquellos años fue en representación de ese colectivo. Desde 1984, Zorreguieta se desempeña como presidente del Centro Azucarero Argentino y en representación de esa entidad es miembro de la Junta Directiva de la Unión Industrial Argentina (UIA). También integra el Foro de Negocios Mercosur-Unión Europea y es parte del Foro Consultivo Económico y Social del Mercosur en nombre de la UIA. Su designación al frente de la Copal no hace más que confirmar el respaldo que tiene de sus pares, para quienes sus antecedentes no parecieran ser un defecto sino una virtud.

martes, 4 de diciembre de 2007

HOMENAJE A FILIBERTO OJEDA RÍOS

Hacemos nuestro este homenaje al patriota puertorriqeño Filiberto Ojeda Ríos, asesinado por la ocupación norteamericana en el año 2005.
JPR-EEK

http://www.youtube.com/watch?v=12_CZ7jP01Q

Construcción del nuevo Frente Nacional y Popular

Por Dante Rubio
Han aumentado y diversificado los debates y propuestas sobre la reconstrucción o construcción de un nuevo movimiento nacional y popular, de una nueva izquierda y de una nueva centroizquierda, diferenciándose en la actualidad en dos posiciones políticas básicas: dentro del espacio kirchnerista algunas y otras fuera de ese
espacio, con sus diversas fuerzas políticas dentro de cada uno de ellos.
Estas discusiones lógicamente tendrían que remitirse al pasado argentino –principalmente a partir de 1945- para ayudar a tener la mayor lucidez y acierto en el apoyo a la “apuesta política” más probable y cercana de alcanzar en el futuro - en los hechos, y no en las palabras- los mayores niveles de de justicia social para las mayorías populares, de soberanía nacional y de unidad latinoamericana.
Sin embargo en este breve e inicial aporte para la discusión que se viene desarrollando en los distintos ámbitos nos limitaremos principalmente al período que comienza en el 2003, cuando con nuestras particularidades decidimos sumarnos al espacio kirchnerista, a partir de algunas de las realizaciones y posicionamientos del presidente Kirchner y por el muy negativo papel jugado por las diferentes fuerzas opositoras al mismo, y cuando sea imprescindible nos referenciaremos en el pasado lejano y cercano.
Todo ello desde la “óptica” de un peronista revolucionario –como todos en política tienen su óptica- que vivió y asumió desde su condición de aprendiz metalúrgico el nacimiento del peronismo en 1945 como el inicio de un “proceso revolucionario” dentro de las reales condiciones internas y externas que vivía la Argentina. Proceso peronista que ha tenido sus altas y bajas, sus grandes triunfos y derrotas, sus grandes avances y retrocesos, sus grandes héroes ,claudicantes y apóstatas, pero que –DATO FUNDAMENTAL HASTA AHORA PARA HACER POLITICA– pese a la muerte de su líder y a todas esas peripecias y contra la opinión de gran parte de sus opositores , continúa siendo la identidad histórica de la mayoría de los trabajadores y humildes de la patria.
Identidad que es verdad contiene a una amplia y variada franja. Va desde, en algunos, la existencia de un amor incondicional a la “camiseta” que por el peso de la tradición no repara en el breve lapso que hay dirigentes que poniéndose la misma “patean en contra del propio arco” o la usan con oportunismo para mejor lograr sus objetivos personales y de camarilla, , hasta los que luchan inclaudicablemente para recuperar con el pueblo sus grandes realizaciones históricas de 1946-1955 y, luego, alcanzar su objetivo estratégico: la construcción de un socialismo nacional y latinoamericano. Además, hoy más que nunca la realidad demuestra por el distinto encolumnamiento de las bases peronista en varias orgánicas, que Partido Justicialista no es sinónimo de peronismo.

Al formar parte del espacio kirchnerista debemos tener en cuenta el resultado de las elecciones nacionales del 28 de octubre para crecer en el seno de las mayorías populares lo más rápido y fuerte posible. A trazos gruesos: la izquierda tradicional en todas sus variantes troskystas y comunistas concretó una misérrima elección, máxime cuando como pocas veces en su historia y por su frontal posición opositora, aunó durante tan largo lapso sus reiteradas movilizaciones y declaraciones con su difusión por los medios de comunicación de masa especialmente la televisión. Las diversas capas de la clase media en su mayoría votaron contra el kirchnerismo aunque dividiendo su apoyo principalmente entre Carrio y Lavagna. Los trabajadores, desocupados, marginados, por el contrario en mayor porcentaje sufragaron por el kirchnerismo en detrimento de las fuerzas opositoras, entre ellas las que levantaban su identidad peronista –claramente Rodríguez Saa y mas tibiamente Lavagna.

La izquierda argentina.
La izquierda tradicional -para algunos ya anacrónica- continúa con su divisionismo, sectarismo y su inveterada posición desde 1945 de colocarse en la vereda de enfrente de la masa trabajadora, políticas que le siguen dando pésimos resultados en lo político electoral, sindical y capacidad masiva de movilización. Sería de esperar y habría en parte que trabajar para ello, que los sectores juveniles -principalmente estudiantiles- que siguen a esas viejas conducciones con una larga trayectoria de “impotentes políticos”, reflexionen ante esta cruda realidad de mas de 60 años de existencia -sumada al desprestigio de las involuciones de Rusia, China y otras naciones- para buscar otros canales organizativos si en serio quieren participar de transformaciones profundas en Argentina y Latinoamérica y no vivir de ensueños, maximalismos y de los “laureles” que en el pasado otros pueblos y en otras latitudes conquistaron.

Algunos de los que participaron en la nueva fuerza frontalmente opositora encabezada por Pino Solanas y Claudio Lozano hablan de la construcción de una “nueva izquierda popular para la liberación”. Aparte de la pobre elección realizada que era de prever -lo que demuestra que en el ahora no alcanzaron valiosos aportes en el pasado al peronismo en uno y en el otro ser uno de los referentes de la CTA- en principio opinaríamos que esos dirigentes por su orígenes políticos no estarían de acuerdo con ese “etiquetamiento” público y de lo que si estamos seguros es de que asumir el mismo y con su papel duramente opositor en esta etapa estarían mucho mas alejados de llegar a ser populares de lo que ya están en el presente.

Los núcleos más importantes de la vieja y nueva “izquierda nacional” apoya y participa en diferentes formas y con autonomía del proceso iniciado por Kirchner, apostando a su extensión , profundización y renovación. Los aportes intelectuales e históricos de los que acompañan a Norberto Galasso y de éste son cada vez más reconocidos y estimados, y aquéllos que han priorizado la construcción social y política -como la fuerza principal que constituye Libres del Sur- han crecido en esos dos espacios y obtenido más cargos legislativos y ejecutivos en estos últimos cuatro años que toda esa “izquierda tradicional”. La continuidad de ambos sectores en su apoyo con autonomía al espacio kirchnerista es un aporte estimable en lo inmediato para la renovación y profundización de este proceso y para concretar en el futuro un socialismo nacional y latinoamericano.
La centroizquierda o progresismo.
De la vieja centroizquierda argentina del pasado en sus variantes socialdemócratas y social cristiana -caracterizada mayoritariamente por su acérrimo “gorilismo”- no corresponde ahora hablar. Las que constituyeron el FREPASO liderado por Chacho Alvarez para enfrentar al menemismo tenían mayoritariamente conducciones renovadas y al construir la Alianza con el radicalismo tuvieron como base social principal de apoyo -de ahí su debilidad de origen- a las distintas capas de la clase media . Su participaron en el colosal fracaso de la gestión nacional del gobierno de De la Rua las desprestigió y generó en gran medida la disolución de aquél Frente. Algunos dirigentes y fuerzas del extinto Frepaso participan del espacio kirchnerista, otros son neutrales y algunos opositores frontales y no frontales.

El partido Socialista es el que ha mantenido mas su orgánica y tiene peso político sobre todo por su considerable apoyo electoral en una provincia tan importante como la de Santa Fe que le ha permitido ganar recientemente la gobernación. Pero durante el año 2007 y con relación a la elección presidencial surgieron distintos posicionamientos en sus dirigentes: en los hechos en el presente hay opositores frontales al gobierno, colaboradores con el mismo y algunos todavía no claramente definidos hacia uno u otro sector.
El sector mayoritario del Partido Socialista que decidió la alianza con Carrio y colocar a Giustiniani como vicepresidente en la fórmula presidencial, no ha formulado críticas públicas a las posiciones y discursos cada vez más reaccionarios de Carrió -tanto en lo interno como en lo internacional por todos conocidos-, que la han colocado y con gran generosidad en la evaluación en una clara centroderecha. Como ésta ambiciona convertirse en la principal opositora a la futura gestión de Cristina Kirchner encolumnando detrás de ella además de los sectores medios, a la clase alta y a su derecha política, y a la mas rancia oligarquía, con el objetivo de constituir una “neoUnión Democrática” para las elecciones nacionales del 2011, ya sea por la vía de alianzas partidarias o como producto de ser elegida para disputar en el ballotage contra el kirchnerismo, si este sector del P.S. persiste en su alianza con ella volvería en cierta manera a reproducir su muy reprobable accionar durante más de 30 años a partir del surgimiento del peronismo.
Los dirigentes y fuerzas socialistas que apoyaron a Cristina referenciadas en dirigentes como Rivas, Basteiro y otros tendrán que decidir entre disputar internamente la conducción del P.Socialista o romper orgánicamente manteniendo su identidad e ingresar dentro del frente que por ahora se denomina “Concertación Plural”. Su participación como socialistas naturalmente ampliaría el espacio kirchnerista y sería un aporte estimable para influenciar sobre las capas media baja y media-media de las grandes urbes.

Los sectores del Frepaso de orígenes peronistas y comunistas principalmente que su sumaron inicialmente al espacio kirchnerista ante su convocatoria a la transversalidad, con figuras destacadas como Chacho Alvarez, Ibarra, Sigal y otros, tendrían una doble tarea: buscar recuperar porciones mas importantes de su anterior instalación en las capas medias de las grandes ciudades y hacer un aporte para que figuras como Sabatella, Binner, Juez y similares se incorporen al espacio kirchnerista ante los duros enfrentamientos que va a protagonizar la oposición en el futuro, lo que les hará muy difícil mantenerse en la posición de “neutrales”

Los diferentes procesos que coexisten en la construcción política impulsada por Kirchner.
Este proceso de construcción política que tiene sus propias necesidades y lógicas coincide en el tiempo con las necesidades y lógicas de cumplir con una exitosa gestión de gobierno -de la cual en esta primera etapa depende principalmente el aumento del poder político hasta que éste se consolide porque el pueblo deposita en los liderazgos que surjan su confianza, lealtad y amor, relación ésta esencial que permite absorber sin o mínimos quiebres los sinsabores económicos que el futuro pudiera deparar- , y con las necesidades y lógicas de respetar las normas propias de una institucionalidad democrática que pone límites en tiempo y formas a la ejecución de medidas, límites que no tienen otras formas de ejercer el poder del Estado.

Dentro de este gran marco que establecen estas tres necesidades y lógicas que tenemos que tener en bien en cuenta los dirigentes , cuadros y militantes que no ejercemos funciones de gobierno o que las mismas son secundarias, hay que diferenciar estos procesos que transcurren dentro de esa construcción política:

El de los Kirchner y su “mesa chica” para que la mayoría de los dirigentes con diferentes cargos ejecutivos, legislativos y partidarios, y los activistas y bases del peronismo contenidos dentro del P.Justicialista, vayan en forma creciente por convicción u oportunismo aceptando su conducción y grandes decisiones políticas, tanto en lo institucional como en lo territorial y sindical; luchando en lo interno y saliendo triunfante contra la oposición frontal de dirigentes nacionales como Menem, Rodríguez Saa, Duhalde , etc. y con la más disimulada tipo De La Sota, Romero y otros.
En este proceso lo más importante que se ha concretado es la renovación de la cabeza de la conducción nacional y la aceptación de sus nuevas políticas gubernamentales por un lado y, por el otro de sus políticas internas y de alianzas -éstas con mas dificultades- y ha sido menor lo que se entiende como renovación política: el cambio total o casi total de una dirigencia partidaria y sindical.
El proceso que les lleva a incorporar otros partidos, sectores y figuras de esos partidos, agrupaciones políticas y organizaciones fundamentalmente sociales, mediante los llamados a la transversalidad y a la concertación plural, con sus complicadas y a veces desacertadas decisiones electorales. Proceso éste que requiere ampliarse y consolidarse por las necesidades básicas de la construcción de este nuevo Frente y por las razones políticas y electorales que imponen una oposición más recalcitrante y unida en el futuro inmediato.

El proceso de cada una de las fuerzas políticas integrantes de ese Frente compuestas por no peronistas de diferentes orígenes, identidades y orgánicas políticas y por peronistas que han dejado de pertenecer por diferentes causas y en distintos tiempos al P.J.. Estas fuerzas tienen sus propias orgánicas según su identidad o comparten organizaciones donde se encuentran en mayor o menor grado todas o algunas de esas identidades.

Desarrollan varias acciones, las más comunes a todas son las de ir teniendo más peso político e institucional dentro del nuevo Frente , algunas de ellas priorizando para ello el trabajo de base y la organización popular y, otras, las relaciones con los principales dirigentes de ese Frente y figuras importantes del Ejecutivo Nacional. En general demandando más amplitud y celeridad en lo que cada una de ellas entiende como renovación política -en algunos casos aspiración justificada por su real poder político acumulado y por el objetivo de profundizar el proceso con dirigentes que garanticen por su pasado la concreción del mismo y, en otros no tanto-.

Algunas tienen todavía la tarea de superar internamente a conducciones partidarias opositoras, otras que ya han roto en diferentes tiempos con sus partidos tienen la labor de disputar a éstas las bases de su compartida identidad, y todas la misión de incorporar al espacio kirchnerista a fuerzas, dirigentes y militantes afines o cercanos a cada una de ellas que se encuentran todavía con dudas, que no les permiten sumarse al mismo ni a ninguna organización opositora.

Estas fuerzas de lejana o reciente identidad de centroizquierda o progresismo, radicalismo, izquierda nacional y peronismo no han intentado en general llegar a alianzas o acuerdos duraderos -salvo en algunos casos en coyunturales situaciones electorales- ni aún entre las que tienen la misma identidad. Esta dispersión, esta carencia de unidad, los intentos fracasados de distintos frentes aún en fuerzas que compartieron similares tipos de lucha contra el neoliberalismo en el pasado, resultan llamativas al mantenerse en el presente. Sobre todo cuando la realidad claramente ha demostrado que debilitan en gran manera la mejor y rápida inserción en el seno de la sociedad, las aspiraciones electorales y el protagonismo y peso propio en las grandes decisiones del Frente y del gobierno.
Este notable déficit tiene varias causas, entre ellas la desconfianza por no tener historias compartidas, viejas rencillas, sectarismos que no entienden las necesidades de la etapa, personalismos desmedidos, el creer que el mayor crecimiento propio generará con el tiempo la incorporación de grupos mas pequeños, el pensar que el “cortarse sólos” traerá mayores beneficios, entre otras.
Creemos que debe ser superado lo más rápidamente posible, rescatando lo positivo y negativo de las experiencias de unidad frustradas, estableciendo una mecánica clara de discusión y organización, de formas de superar los desacuerdos coyunturales o tácticos de menor envergadura, de búsqueda de consensos pero cuando en decisiones muy importantes ello no es posible hacer llegar a los militantes las posiciones de mayoría y minoría para que se resuelva en plenarios y, fundamentalmente, cuando el desarrollo concreto de la política de la mayoría va demostrando sus desaciertos, detenerla y replantear la situación.

El nuevo frente nacional y popular o, popular y democrático.
En nuestro breve aporte del 3-11-07, “Las elecciones del 28 octubre y la construcción política del espacio kirchnerista”, entre otras cosas dijimos: “3. Si alguna vez existió en la mesa chica del kirchnerismo la idea de ir generando una nueva fuerza preponderantemente identificada como de “centroizquierda”, la realidad ha demostrado que en la actualidad ello es inalcanzable” (lo ha demostrado el alineamiento electoral opositor de la mayoría de los sectores medios). La verdad que nunca creímos que en la etapa fuera posible ese tipo de construcción en confrontación con un bloque de centroderecha, propia de algunos países europeos y ensueño de algunos politólogos vernáculos.

Cristina en un reciente reportaje ha rechazado la identificación de la propia fuerza como centroizquierda o progresismo, manifestando que es “popular y democrática”, aclarando que dentro de lo popular va implícito lo nacional. Esto merecería un análisis mas detallado que no es el objetivo de esta nota, únicamente reafirmar que desde su nacimiento en el peronismo -a diferencia de otros movimientos nacionales más o menos contemporáneos a él- la soberanía nacional siempre estuvo unida indisolublemente a la justicia social y a la soberanía popular,
y que existieron y existen en los países dependientes fuerzas en el poder del Estado donde el proceso de autonomía nacional coexiste con una gran injusticia social, de acuerdo en gran medida con la hegemonía o dominio de la clase social o burocracia política-militar que lo conduce.

Definida la identificación de la nueva fuerza política que van buscando construir Néstor y Cristina Kirchner, integrada -aparte de los sectores del P.Justicialista que en forma creciente fueron respondiendo a su conducción-, por los diversos componentes que a partir de su gestión de gobierno impulsó primero con la transversalidad a la que sumaron principalmente sectores del extinto FREPASO , organizaciones sociales de desocupados de peso y agrupaciones políticas de diferentes orígenes políticos, y con posterioridad llamó a la Concertación Plural que provocó la aceptación de dirigentes y sectores del radicalismo y del socialismo.

Basados principalmente en el éxito de la recuperación económica con sus consecuencias positivas en múltiples áreas que sería ocioso reiterar y en otros logros de la gestión como las políticas en materia de derechos humanos, de relaciones externas con naciones e instituciones, de renovación de la CSJN, de no represión de las movilizaciones por reivindicaciones sociales y opositoras, entre otros (aunque algunos de estos últimos logros, mas prejuicios de clase y con respecto al peronismo reforzados por los medios de comunicación de masa, provocaron que una parte de los sectores medios beneficiados por ese crecimiento económico se encuentren irracionalmente en el presente encolumnadas tras fuerzas opositoras), no sólo se duplicaron los votos obtenidos en el 2003 en las elecciones del 2005 y el 2007 sino que, además, derrotó ampliamente dentro del PJ a los principales enemigos internos.

Desde ya que la victoria obtenida en las últimas elecciones nacionales de octubre por este nuevo frente nacional y popular con sus escasos cuatro años de construcción es un auténtico logro, pero no ha sido un triunfo aplastante si registramos que la suma de los sufragios obtenidos por las diversas fuerzas opositoras alcanza casi el 55% de los votos. Esto es un peligro para el futuro, ya sea que para el 2011 toda o las partes más poderosas y afines de esa oposición llegue a concretar la difícil tarea de su unidad pese al gran personalismo de sus respectivos referentes, ya sea que alguna de ellas predomine y llegue a alcanzar el ballotage.
La clase alta tiene claro cual es el enemigo verdadero por su potencialidad de cambio y los diversos sectores componentes de nuestra clase media -sobre todo a partir de la enorme crisis del radicalismo y la decepción sufrida con el Frepaso- han agudizado su inconsistencia, la carencia de valores políticos firmes, sus prejuicios de distinto tipo, el desconocimiento de las causas verdaderas porque mejora su bienestar económico como sector social, y su mayor dependencia del discurso emanado de los medios de comunicación de masa (caso extremo las que residen en la Ciudad de Buenos Aires).

No creemos que es hora de conciliaciones con los sectores dirigentes de estos núcleos sociales sino de profundizar las medidas económicas y sociales en beneficio exclusivo o preponderante de los trabajadores asalariados y autónomos, de los desocupados y de los jubilados pertenecientes a esos sectores -que son los que fundamentalmente nos han votado y que se caracterizan por ser los mas leales en el tiempo con los que ejecutan políticas en los hechos realmente populares-; de los artistas, intelectuales y científicos y de la pequeña empresa. Apoyar activamente con recursos económicos medios de comunicación de masa con activa participación de cuadros y militantes, además de funcionarios, para contrarrestar la influencia de los medios clara o solapadamente opositores, como también las formas de comunicación populares territoriales, sindicales y estudiantiles, y potenciar a todos los que intentan una organización popular conciente de sus objetivos, derechos y responsabilidades de la hora y promover y acompañar todas las movilizaciones de apoyo al gobierno y de rechazo a las diversas formas de la oposición política, económica y comunicacional que sean necesarias.

El peronismo revolucionario, la izquierda nacional, el cristianismo de opción por los pobres, el radicalismo “forjista”, el progresismo nacional y popular.
Las agrupaciones, militantes y figuras pertenecientes a estas identidades que se encuentran en el espacio kirchnerista tienen que realizar un inmediato, vigoroso, generoso y amplio proceso de unificación para estar a la altura de la etapa de definiciones y confrontaciones mas fuertes que se avecina. Creemos que en una primera etapa como coordinadora y en el plazo mas breve posible como frente. Desde ya que cada identidad simultáneamente debe superar la dispersión existente en su propio espacio.

Como peronistas revolucionarios creemos que la primera y prioritaria acción de gobierno es la de implementar una política que acelere la distribución de la riqueza a favor de los trabajadores, desocupados y jubilados, porque es obligación de justicia social y de reconocimiento y necesidad electoral ante la realidad de las últimas elecciones. Hay sectores de las clases medias que por ahora y por más que se los beneficie económicamente apoyan a la oposición, esto no significa que no hay que esbozar y aplicar políticas mas amplias que superen lo estrictamente económico para por lo menos incorporar a un sector minoritario de esas clases, poniendo mayor énfasis en la juventud..

De la renovación política y de la mejor distribución de la riqueza habla casi todo el mundo. Creemos firmemente que hay que ponerle un marco mas concreto y singular teniendo en cuenta básicamente dos factores: la distribución que en una etapa histórica un gobierno y los trabajadores fueron capaces de conquistar y que luego por la violencia y la proscripción les fue saqueada y restada, por un lado, y por el otro, que la mayoría de los trabajadores y peronistas ha apoyado a esta construcción impulsada por los Kirchner. Es decir que debemos difundir y movilizarnos para que lo mas antes posible a la finalización del nuevo mandato presidencial se reconquiste la distribución de la riqueza que existió en la Argentina en el período 1946-1955. Nosotros como peronistas revolucionarios tendríamos que unirnos bajo una consigna de este tipo o parecida: unidad para renovar la política a fin de reconquistar esa distribución de la riqueza. Pensamos que los compañeros de las otras identidades con los que buscamos construir esa coordinadora o frente tendrían que discutir y compartir esta línea política.

Dante Rubio,
Agrupación Envar el Kadri – Peronismo Revolucionario.
30 noviembre 2007.

27º MARCHA DE LA RESISTENCIA, 24 HORAS EN LA PLAZA DE MAYO


La Agupación Envar El Kadri - Peronismo Revolucionario adhiere a la 27º marcha de la resistencia.

VAMOS POR MAS:
POR JUSTICIA Y VERDAD
POR IDENTIDAD,
POR INCLUSION,
POR REDISTRIBUCION DE LA RIQUEZA,
POR SALUD, VIVIENDA, TRABAJO DIGNO Y EDUCACION

Miércoles 5, jueves 6 de diciembre.
PLAZA DE MAYO

Dialéctica de una derrota


Por Atilio A. Boron *
¿Cómo explicar la derrota del Sí, y hasta qué punto fue sólo una derrota?
Chávez se enfrentó a una fenomenal coalición política y social que aglutinaba a todas las fuerzas del viejo orden, carcomido hasta sus entrañas pero con sus agentes históricos librando una batalla desesperada para salvarlo. La gran burguesía autóctona; los terratenientes; el capital financiero; la dirigencia sindical corrupta; la vieja partidocracia; la jerarquía de la Iglesia Católica; la embajada norteamericana, obsesionada con derrocarlo y, coronando todo este rejunte, una confabulación mediática nacional e internacional pocas veces vista en la historia que reunía en sus ataques a Chávez a los grandes exponentes de la “prensa libre” de Europa, Estados Unidos y América latina. El líder bolivariano atrajo contra sí todos los esperpentos sociales con los que debe lidiar cualquier gobierno digno en América latina y los combatió casi en soledad y a mano limpia. Lo que unificó a los conservadores no fue la cláusula de la “re-elección permanente”, sino algo mucho más grave: la reforma le otorgaba rango constitucional al proyecto socialista en gestación, algo totalmente inaceptable. Pese a tan descomunal disparidad, el resultado electoral fue prácticamente un empate.
Para muchos venezolanos la elección no era importante, lo que explica el 44 por ciento de abstención. La gran mayoría de quienes no concurrieron a votar lo hubieran hecho por el Sí, lo cual revela la debilidad del trabajo de construcción hegemónica y de concientización ideológica de los bolivarianos en el seno de las clases populares. La redistribución de bienes y servicios es imprescindible, pero no necesariamente crea conciencia política emancipadora. Por otro lado, algunos gobernadores y alcaldes chavistas no se jugaron a fondo por una reforma constitucional que democratizaría, en detrimento de sus atribuciones, la organización política del Estado al crear nuevas instituciones del poder popular. Hay que tener en cuenta, además, que luego de nueve años de gestión cualquier gobierno sufre un desgaste o deja de suscitar el entusiasmo colectivo de antaño. A esto hay que agregar, además, algunos errores cometidos en la intermitente campaña electoral de un presidente que, por su papel protagónico en el escenario mundial, no dispone de mucho tiempo para otra cosa.
De todos modos, pese a la derrota, Chávez sale muy bien librado. Sus credenciales democráticas se fortalecieron notablemente. La oposición llegó a los comicios diciendo que jamás aceptaría un triunfo del Sí. En caso de producirse lo repudiarían por ser producto del fraude y pondrían en marcha el “Plan B” de la Operación Tenaza. Los sedicentes demócratas confesaban que sólo se comportarían como tales en caso de ganar; si no, su respuesta sería la sedición. Chávez, en cambio, les dio una lección de republicanismo democrático al aceptar con hidalguía el veredicto de las urnas. Imaginemos qué hubiera ocurrido si por esa ínfima diferencia hubiera triunfado el Sí. Los voceros de la “democracia” habrían incendiado Venezuela. Pese a su derrota, la estatura moral de Chávez y su fidelidad a los valores de la democracia convierte en pigmeos a sus oportunistas adversarios, que sólo respetan el resultado de las urnas cuando los favorecen. Y, de paso, deja en una posición insostenible a los senadores brasileños que, pretextando la débil vocación democrática de Chávez, quieren frustrar el ingreso de Venezuela al Mercosur.
* Politólogo.

PERON Y EL CHE..UN SOLO CORAZON

Por Ernesto Jauretche
¿Cómo vivimos aquellos infaustos días que rodearon al 8 de octubre de 1967 los jóvenes militantes peronistas de las todavía rudimentarias organizaciones de la JP que se preparaban para pasar de la resistencia a la ofensiva? ¿Qué relación hallábamos entre Perón y el Che? ¿Podríamos afirmar fundadamente que Perón fue guevarista y el Che peronista?El Che era la conducción ética de la revolución: el hombre nuevo. Perón era la conducción concreta de la revolución: el líder de un Movimiento de Liberación Nacional. Ambos tenían la misma perspectiva sudamericana de la revolución y compartían el mismo enemigo: el imperialismo norteamericano.Por eso podíamos coincidir y disentir a la vez, con ambos.Podíamos disentir con el Che cuando planteaba las estrategias de la acción para alcanzar los objetivos revolucionarios: sobre todo con la idea de el "foco". A la juventud peronista le costaba mucho entender el concepto de vanguardia. Porque nos movíamos en una corriente de pensamiento que tenía como sujeto de la revolución a la unidad de todas las clases en la defensa de los intereses de la Nación frente al imperialismo. Y veníamos de una experiencia obrera real y no imaginaria: no sentíamos que hiciera falta el foco para despertar la conciencia de la clase; sólo había que esperar a que madurase en la lucha. Nuestros trabajadores, mayoritariamente peronistas, eran "la columna vertebral del Movimiento". Abrevábamos en una idea de la insurrección, que implicaba si no evitar al menos postergar los conflictos interclasistas. Pero coincidíamos en que la revolución iba a ser producto de un hombre nuevo, que la forma hace al contenido y que refundar la Nación, como nos proponíamos, iba a exigir el abandono de las viejas prácticas liberales, reivindicar la nobleza de la política y hacer de la militancia un ejército épico munido de los más sólidos principios éticos. Y que ese hombre nuevo debía conducir el proceso, bajo el paradigma de la clase trabajadora.Podíamos disentir con Perón cuando, desde la realpolitik, seguía aferrado al ya anacrónico planteo de la revolución democrático burguesa, en medio de un mundo donde las luchas populares eran por el socialismo. Por eso, reivindicando el espíritu crítico que debe animar toda militancia, salimos a decirle un día que “Está lleno de gorilas el gobierno popular”. Pero cuando había que pelear por las convenciones paritarias para conseguir aumentos de salarios para o desestabilizar al "partido militar" progresando en la acumulación de poder, la estrategia válida era la de Perón y no la del Che Y como la revolución es un proceso de construcción de relaciones de fuerza, para combatir al formidable poder del régimen, en Perón encontrábamos el eje de la unidad y al rector de una estrategia de conjunto, con todas sus alas y destacamentos desplegados.Perón y el Che deben haberse encontrado muchas veces en sus planteos revolucionarios. No es esta una presunción infundada. Incluso hay fuentes consistentes que relatan el encuentro cara a cara de los dos, en 1964. Pero concurrían al encuentro desde diferentes lugares. Para Perón, el Che podía ser parte de su estrategia de manejo de un dispositivo de conjunto. Sobre todo porque para Perón, y para los peronistas, la revolución cubana no es importante porque sea socialista sino porque es una revolución de emancipación nacional. Mientras, para el Che, las masas de trabajadores lideradas por Perón eran el sujeto real de su proyecto revolucionario para el extremo sur de la América del Sur que quería liberar.Por otro lado, si para Perón el Che era “el más grande revolucionario de América”, para el Che, Perón era un ya legendario y bien probado latinoamericanista y anttimperialista. No puede haberle pasado imperceptible el acuerdo del ABC que Perón había firmado en 1951 con Chile y Brasil, acta fundacional y rumbo concreto de la integración y presumiblemente una de las principales causas de su derrocamiento.Pero Perón era General, y para un militar, cuando se lleva la política al terreno de la guerra y se pierde, es que se perdió la política. Sólo la visión genial del estadista que había en Perón puede haberle dictado aquella famosa carta del 8 de octubre de 1967, donde adivina el tamaño que adquiriría la figura del Che después de su sacrificio en Bolivia: “Nos sentimos hermanados con todos aquellos que, en cualquier lugar del mundo y bajo cualquier bandera, luchan contra la injusticia, la miseria y la explotación. Nos sentimos hermanados con todos los que con valentía y decisión enfrentan la voracidad insaciable del imperialismo, que con la complicidad de las oligarquías apátridas apuntaladas por militares títeres del Pentágono mantienen a los pueblos oprimidos.Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven más extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el Comandante Ernesto Che Guevara.
Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento. La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazó, le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir...”El punto de encuentro entre el Perón de 1967 y el Che sobresale en este párrafo de esa carta: “Su vida, su epopeya, es el ejemplo más puro en que se deben mirar nuestros jóvenes, los jóvenes de toda América Latina”. Es impresionante que Perón pudiera mirar el futuro a la distancia, porque en esos momentos Guevara era muy resistido por los sectores tradicionales del Movimiento. Sin embargo, si alguna fracción del peronismo hubiera querido hacer profesión de un antagonismo, quedaba expresamente desautorizada por el propio Perón.El héroe colectivo que es el pueblo, se mueve cuando el objetivo es trascendente: la emancipación nacional, la soberanía popular, la justicia social, el socialismo, la Nación Latinoamericana. Perón era profundamente sanmartiniano y como el Libertador, sabía que “Sin ilusiones ni ideales los pueblos no podrían vivir”. Entendió que esa figura mítica que sería más adelante el Che, contribuiría a inflamar de coraje a todo un pueblo.
Pero Guevara también era de los que tenían la larga mirada del estratega. En carta a la madre del 20 de junio de 1955 (cuatro días después del salvaje bombardeo a la Plaza de Mayo que había dejado medio millar de muertos), Guevara se adelanta a los tiempos, califica a esos “mierdas de los aviadores que después de asesinar gente a mansalva se van a Montevideo a decir que cumplieron con su fe en Dios”, y se refiere también a los dirigentes civiles de ese intento de golpe de estado afirmando que “tirarían o tirarán -que todavía no se aclaró todo- contra el pueblo a la primera huelga seria.... matarán a cientos de “negros” por delito de defender sus conquistas sociales y La Prensa dirá muy dignamente que es ciertamente muy peligroso el que trabajadores de una sección vital del país se declaren en huelga”. Y lo fundamenta: “la Iglesia tuvo muchísimo que ver en el golpe de estado del 16, y también tuvieron que ver con eso “nuestros queridos amigos” (citando seguramente carta anterior de su madre que así califica a los norteamericanos), cuyos métodos pude apreciar muy de cerca en Guatemala”.Una semana después de iniciado el golpe de Estado que derrocaría a Perón, Guevara vuelve sobre el tema en otra carta ("Querida vieja, 24 de setiembre de 1955): “Esta vez mis temores se han cumplido, al parecer, cayó tu odiado enemigo de tantos años; por aquí la reacción no se hizo esperar: todos los diarios del país y los despachos extranjeros anunciaban llenos de júbilo la caída del tenebroso
dictador; los norteamericanos suspiraban alegrados por los 425 millones de dólares que ahora podrían sacar de la Argentina; el obispo de México se mostraba satisfecho de la caída de Perón, y toda la gente católica y de derecha que yo conocí en este país se mostraba también contenta; mis amigos y yo, no; todos seguimos con natural angustia la suerte del gobierno peronista... Aquí, la gente progresista ha definido el proceso argentino como "otro triunfo del dólar, la espada y la cruz”. Y, al final, agrega: “Te confieso con toda sinceridad que la caída de Perón me amargó profundamente, no por él, sino por lo que significa para toda América, pues mal que te pese y a pesar de la claudicación forzosa de los últimos tiempos, Argentina era el paladín de todos los que pensamos que el enemigo está en el norte...”. Y hasta se permite advertir a su madre: “Gente como vos creerá ver la aurora de un nuevo día... Tal vez en un primer momento no verás la violencia porque se ejercerá en un círculo alejado del tuyo”.Pero si algo faltara para ratificar esa perspectiva que Guevara tenía sobre el gobierno peronista, valga citar también la carta dirigida a Ernesto Sábato, fechada ya en La Habana el 12/4/60: «Sería difícil explicarle porqué... la revolución cubana no es la “Revolución Libertadora...

No podíamos ser “libertadora” porque no éramos parte de un ejército plutocrático sino éramos un nuevo ejército popular, levantado en armas para destruir al viejo, y no podíamos ser “libertadora” porque nuestra bandera de combate no era una vaca, sino en todo caso, un alambre de cerca latifundiaria destrozado por un tractor, como es hoy la insignia de nuestro INRA. No podíamos ser “libertadora” porque nuestras sirvienticas lloraron de alegría el día en que Batista se fue y entramos en La Habana y hoy continúan dando datos de todas las manifestaciones y todas las ingenuas conspiraciones de la gente Country Club que es la misma gente Country Club que usted conociera allá y fueran, a veces, sus compañeros de odio contra el peronismo».¿Era peronista Guevara? Tanto como Perón fue guevarista