La condena de reclusión perpetua al asesino amparado bajo la sotana, Von Wernich, la consideramos como ejemplar, en el camino iniciado por el gobierno de Néstor Kirchner por la recuperación de la memoria, la verdad y la justicia. Rumbo que empieza a avanzar sobre las responsabilidades civiles del genocidio. Expresamos también nuestra repulsión por las declaraciones del episcopado y de Bergoglio. Quienes han prestado amparo y protección a los asesinos de la dictadura. Ejerciendo la defensa, como intelectuales orgánicos, del régimen genocida neoliberal en su entera magnitud.
JUVENTUD PERONISTA REVOLUCIONARIA - ENVAR EL KADRI (JPR-EEK)
DESDE DONDE LUCHAMOS:
Somos la Juventud Peronista Revolucionaria Envar El Kadri y formamos parte de la Agrupación Envar El Kadri - Peronismo Revolucionario.
Concebimos este espacio estratégico de lucha, en el marco del apoyo al presidente de la República Argentina Néstor Kirchner y a los procesos populares encarnados en el comandante Chavez, Evo, Lula, Ortega,Correa y Fidel Castro. Construyendo junto al pueblo una patria para todos y todas. Contra el enemigo principal de adentro y de afuera del proceso en marcha. Desde nuestra história de consecuencia y confrontación contra toda expresión del neo-liberalismo, sin oportunismos. Con la concepción de que solo el pueblo organizado es capaz de derrotar a los grupos concentrados de poder económico y político que han operado sistemáticamente hace mas de 30 años. Engrosando sus bolsillos en detrimento del pueblo Argentino.
CONSTRUIMOS DÍA A DÍA DESDE LA TRINCHERA DE LA PATRIA FUERZA POLÍTICA ORGANIZADA PARA LA REALIZACIÓN DEFINITIVA DE LA LIBERACIÓN NACIONAL Y LA CONSTRUCCIÓN PERMANENTE DEL SOCIALISMO NACIONAL DEL SIGLO XXI.
Concebimos este espacio estratégico de lucha, en el marco del apoyo al presidente de la República Argentina Néstor Kirchner y a los procesos populares encarnados en el comandante Chavez, Evo, Lula, Ortega,Correa y Fidel Castro. Construyendo junto al pueblo una patria para todos y todas. Contra el enemigo principal de adentro y de afuera del proceso en marcha. Desde nuestra história de consecuencia y confrontación contra toda expresión del neo-liberalismo, sin oportunismos. Con la concepción de que solo el pueblo organizado es capaz de derrotar a los grupos concentrados de poder económico y político que han operado sistemáticamente hace mas de 30 años. Engrosando sus bolsillos en detrimento del pueblo Argentino.
CONSTRUIMOS DÍA A DÍA DESDE LA TRINCHERA DE LA PATRIA FUERZA POLÍTICA ORGANIZADA PARA LA REALIZACIÓN DEFINITIVA DE LA LIBERACIÓN NACIONAL Y LA CONSTRUCCIÓN PERMANENTE DEL SOCIALISMO NACIONAL DEL SIGLO XXI.
martes, 9 de octubre de 2007
lunes, 8 de octubre de 2007
HOMENAJE AL CHE GUEVARA DEL PERONISMO REVOLUCIONARIO
Carta del Gral Perón con motivo del asesinato del Che
Madrid, 24 de octubre de 1967
Compañeros:Con profundo dolor he recibido la noticia de una irreparable perdida para la causa de los pueblos que luchan por su liberación. Quienes hemos abrazado este ideal, nos sentimos hermanados con todos aquellos que en cualquier lugar del mundo y bajo cualquier bandera, luchan contra la injusticia, la miseria y la explotación. Nos sentimos hermanados con todos los que con valentía y decisión enfrentan la voracidad insaciable del imperialismo, que con la complicidad de las oligarquías apàtridas apuntaladas por militares títeres del pentágono mantienen a los pueblos oprimidos. Hoy ha caído en esa lucha, como un héroe, la figura joven mas extraordinaria que ha dado la revolución en Latinoamérica: ha muerto el Comandante Ernesto "Che" Guevara.
Su muerte me desgarra el alma porque era uno de los nuestros, quizás el mejor: un ejemplo de conducta, desprendimiento, espíritu de sacrificio, renunciamiento. La profunda convicción en la justicia de la causa que abrazo, le dio la fuerza, el valor, el coraje que hoy lo eleva a la categoría de héroe y mártir.He leído algunos cables que pretenden presentarlo como enemigo del Peronismo. Nada más absurdo. Suponiendo fuera cierto que en 1951 haya estado ligado a un intento golpista, ¿que edad tenia entonces?. Yo mismo, siendo un joven oficial, participé del golpe que derrocó al gobierno popular de Hipólito Irigoyen. Yo también en ese momento fui utilizado por la oligarquía. Lo importante es darse cuenta de esos errores y enmendarlos. ¡Vaya si el "Che" los enmendó!.
En 1954, cuando en Guatemala lucha en defensa del gobierno de Jacobo Arbenz ante la prepotente intervención armada de los yanquis, yo personalmente di instrucciones a al chancillería para que le solucionaran la difícil situación que se le planteaba a ese valiente joven argentino; y fue así como salio hacia México.Su vida, su epopeya, es el ejemplo más puro en que se deben mirar nuestros jóvenes, los jóvenes de toda América Latina.No faltaran quienes pretendan empalidecer su figura.
El imperialismo temeroso del enrome prestigio que ya había ganado en las masas populares; otros, los que no viven las realidades de nuestros pueblos sojuzgados. Ya me han llegado noticias de que el Partido Comunista Argentino, solapadamente, esta en campaña de desprestigio. No nos debe sorprender ya que siempre se ha caracterizado por marchar a contramano del proceso histórico nacional. Siempre ha estado en contra de los movimientos nacionales y populares. De eso podemos dar fe los peronistas.
La hora de los pueblos ha llegado y las revoluciones nacionales en Latinoamérica son un hecho irreversible. El actual equilibrio será roto porque es infantil pensar que se pueden superar sin revolución las resistencias de las oligarquía y de lo monopolios inversionistas del imperialismo.
Las revoluciones socialistas se tiene que realizar; que cada uno haga la suya, no importa el sello que ella tenga. Por eso y para eso, deben conectarse entre si todos los movimientos nacionales, en la misma forma en que son solidarios entre si los usufructuarios del privilegio. La mayoría de los gobiernos de América latina no van a resolverlos problemas nacionales sencillamente porque no responden a los intereses nacionales. Ante esto, no creo que las expresiones revolucionarias verbales basten. Es necesario entrar a la acción revolucionaria, con base organizativa, con un programa estratégico y tácticas que hagan viable la concreción de la revolución. Y esta tarea, la deben llevar adelante quienes se sientan capaces. La lucha será dura, pero el triunfo definitivo será de los pueblos. Ellos tendrán la fuerza material circunstancialmente superior a la nuestra; pero nosotros contamos con la extraordinaria fuerza moral que nos da la convicción en la justicia de la causa que abrazamos y la razón histórica que nos asiste.
El Peronismo, consecuente con su tradición y con su lucha, como Movimiento Nacional, Popular y Revolucionario, rinde su homenaje emocionado al idealista, al revolucionario, al Comandante Ernesto "Che" Guevara, guerrillero argentino muerto en acción empuñando las armas en pos del triunfo de las revoluciones nacionales en Latinoamérica.
Juan Domingo Perón
AGRUPACIÓN ENVAR EL KADRI - PERONISMO REVOLUCIONARIO
1967 - EL CHE VIVE - 2007
Fidel habla sobre Ernesto Che Guevara
La coincidencia de ideas fue unode los factores que más ayudó a mi afinidad con el Che
MÉXICO - EL ENCUENTRO CON EL CHE - COMPLICIDAD INTELECTUAL - PERSONALIDAD y VOLUNTAD - PREPARANDO LA GUERRILLA - ENTRENAMIENTOS - EL GRANMA
Después de pasar dos años en la cárcel, en la Isla de Pinos, usted se marcha al exilio a México, y cuando llega allí se encuentra por primera vez con Ernesto Che Guevara. Me gustaría que me dijese en qué circunstancias lo conoció.
A mí me place hablar del Che, realmente. Es conocido el recorrido del Che cuando estaba en Argentina estudiando; sus viajes en motocicleta por el interior de su país, luego por varios países latinoamericanos, Chi-le, Perú, Bolivia y otros lugares. No olvidar que, en Bolivia, se produjo en el año 1952, después del golpe de Estado militar de 1951, un fuerte movimiento de obreros y campesinos, que dieron allí la batalla y tuvo mucha influencia.
Es conocido el recorrido del Che a punto de graduarse como médico, con su amigo Alberto Granado, durante el que visitaron distintos hospitales y terminaron en un leprosorio allá por el Amazonas trabajando como médicos. Él visitó muchos lugares de América Latina; estuvo en las minas de cobre de Chuquicamata, en Chile, donde el trabajo es muy duro; atravesó el desierto de Atacama; visitó las ruinas de Machu Picchu en Perú; navegó por el lago Titicaca, siempre conociendo e interesándose mucho por los indígenas. Estuvo también en Colombia, en Venezuela. Tenía mucho interés por todos aquellos temas. Desde su época de estudiante se había interesado por el marxismo y el leninismo. De ahí, es sabido que él se traslada a Guatemala, cuando lo de Árbenz.
El presidente Jacobo Árbenz estaba haciendo, en ese momento, reformas muy progresistas en Guatemala.
Sí. Allí tenía lugar un proceso importante de reforma agraria, en que resultaron distribuidas entre los campesinos grandes plantaciones de plátano explotadas por una importante transnacional norteamericana. Dan un golpe los militares con el apoyo de Estados Unidos, y aquella reforma agraria fue frustrada de inmediato. En aquella época hablar de reforma agraria era cosa de comunistas, era ser identificado, de manera automática, como un comunista.
En Guatemala habían hecho una y, como en todas partes, los poderosos comenzaron enseguida a oponerse. También los vecinos del Norte y sus instituciones especializadas organizaron de inmediato acciones contrarrevolucionarias para derrocar al presidente electo, Jacobo Árbenz, con una expedición desde la frontera y la complicidad de jefes militares del viejo ejército.
Cuando nuestro movimiento ataca el cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, un número de compañeros consigue escapar del país. Antonio "Ñico" López y otros van a Guatemala. Che ya estaba allí, y sufre la amarga experiencia del derrocamiento de Jacobo Árbenz, conoce a nuestros compañeros y con ellos se va para México.
¿Su hermano Raúl lo conoció antes que usted?
Sí, porque Raúl es uno de los primeros que sale de Cuba hacia México. Estaban ya acusándolo hasta de poner bombas, y yo mismo le indico: "Tienes que salir". La idea de organizar en México el regreso armado la habíamos concebido en la prisión. Era una tradición en Cuba. Raúl va para México y allí conoce al Che por intermedio de nuestros compañeros que ya estaban allí. Bueno, aún no era el Che, era Ernesto Guevara, pero como los argentinos les dicen a los demás "iChe!", los cubanos comenzaron a llamarlo "Che", y así se le fue conociendo.
Yo pude retardarme un poco en salir porque no estaba en inminente peligro; pero no podía seguir agitando en Cuba y llegó el momento en que también tuve que partir para México. Entre otras cosas, había que preparar rápidamente el regreso. En las semanas posteriores a nuestra salida de prisión, habíamos desarrollado una intensa campaña de divulgación de ideas y formación de conciencia, habíamos estructurado nuestra propia organización revolucionaria —el Movimiento 26 de Julio— y habíamos demostrado la imposibilidad de proseguir la lucha por vías pacíficas y legales.
¿El Che simpatizaba ya con las ideas de ustedes?
El Che (primer plano en el suelo)en México, junto a un grupode expedicionarios del Granma.
Él era ya marxista. Aunque no militaba en ningún partido, era en esa época un marxista de convicción. Allí, en México, estaba en contacto con Ñico López, uno de los dirigentes del Movimiento, buen compañero, modesto, del Partido Ortodoxo, muy radical y valiente, a quien yo le había hablado mucho de marxismo, era ya un convencido. Participó en el ataque al cuartel de Bayamo. La coincidencia de ideas fue uno de los factores que más ayudó a mi afinidad con el Che.
¿Usted se da cuenta, cuando lo encuentra por primera vez, que el Che es diferente?
Él cuenta con la simpatía de la gente. Era de esas personas a quien todos le toman afecto inmediatamente, por su naturalidad, su sencillez, su compañerismo y sus virtudes. Era médico, estaba trabajando en un centro del Instituto del Seguro Social haciendo unas investigaciones, no sé si sobre cosas cardíacas, o sobre alergia, porque él era alérgico.
Padecía asma.
Al grupito nuestro que estaba en México le caía bien. Ya Raúl había trabado amistad con él. Lo conozco cuando llego a México. Él tenía 27 años.
Él mismo cuenta que nuestro encuentro tuvo lugar una noche, en julio de 1955, en la calle Emparan de la capital de México, en la casa de una cubana, María Antonia González. Nada tiene de extraño su simpatía, si él ha viajado por América del Sur, ha visto lo de Guatemala, ha sido testigo de la intervención norteamericana, sabe de nuestra lucha en Cuba, sabe cómo pensamos. Llegamos, conversé con él, y allí mismo se unió a nosotros.
Él sabía que en nuestro movimiento también había pequeña burguesía; que íbamos a una revolución de liberación nacional, una revolución antimperialista, no se vislumbraba todavía una revolución socialista; pero esto no fue obstáculo, se suma rápido, se enrola de inmediato.
Él se alista en la aventura.
Una sola cosa me dice: "Yo lo único que quiero es que cuando triunfe la Revolución en Cuba, por razones de Estado ustedes no me prohíban ir a la Argentina para luchar por la revolución".
¿En su país?
Sí, en su país. Es lo que me dice. Ya nosotros practicábamos una incipiente pero fuerte política internacionalista. ¿Qué era nuestra conducta en Bogotá, la lucha contra Trujillo, la defensa de la independencia de Puerto Rico, la devolución del Canal a Panamá, los derechos de Argentina sobre las Malvinas y la independencia de las colonias europeas en el Caribe? No éramos unos simples aprendices. El Che confió plenamente en nosotros. Le respondí: "De acuerdo", y no hizo falta hablar más de eso.
¿Él empezó a entrenarse militarmente con ustedes?
Asistía a un curso de táctica que nos daba un general español, Alberto Bayo, nacido en Camagüey, Cuba, en el año 1892, antes de la independencia. En los años 20 había luchado en Marruecos en el Ejército del Aire y después, como oficial republicano, combatió en la Guerra Civil española y se exilió en México. Che asistía a todas aquellas clases tácticas. Bayo decía que era su "mejor alumno". Los dos eran ajedrecistas, y allí en el campamento donde estaban antes del arresto, jugaban ajedrez todas las noches.
Bayo no rebasaba las enseñanzas de cómo debe actuar una guerrilla para romper un cerco, a partir de la experiencia de las veces que los guerrilleros marroquíes de Abdelkrim, en la guerra del Rif, rompieron los cercos españoles. Ahora, no elaboraba una estrategia, no le pasaba por la mente la idea de que una guerrilla se convirtiera en ejército, y que ese ejército pudiera derrotar al otro, que era nuestra idea esencial.
¿Eso era lo que ustedes querían hacer?
Cuando hablo de ejército, hablo de desarrollar una fuerza que derrotara a otro ejército. Era nuestra idea esencial cuando partimos hacia Méxi-co. Las proezas de nuestra pequeña fuerza en los meses iniciales de la lucha en la Sierra Maestra fortalecieron esa idea.
¿Su idea era transformar una guerrilla en ejército y hacer una forma de guerra de nuevo tipo?
Hay dos tipos de guerra: una guerra irregular y una guerra regular convencional. Nosotros elaboramos una fórmula para enfrentarnos al ejército de Batista, que poseía aviones, tanques, cañones, comunicaciones. Nosotros no teníamos ni dinero ni armas. Tuvimos que buscar y encontrar la forma de derrocar la tiranía y hacer la Revolución en Cuba. El éxito coronó nuestra idea. No voy a decir que todo fueron méritos; el azar desempeñó importantes papeles. Uno puede cometer errores o puede hacer las cosas lo más perfectamente posible y siempre hay cosas que no pueden preverse; perecer o sobrevivir por una simple cuestión de detalles, por recibir o no una información oportuna. Recuerde el dolor con que hablé de factores casuales que determinaron la frustración de nuestros planes de tomar el cuartel Moncada después de tanto esfuerzo organizativo. Ya hablaremos también de la sorpresa tonta de que fuimos víctimas después del desembarco del "Granma". ¿Cuántas vidas valiosas no habrían podido preservarse en uno u otro caso?
En México, con Bayo se entrenaron numerosos compañeros. Yo tenía que atender las tareas de organización y adquisición de armas, y entrenaba el personal en los campos de tiro. Tenía que moverme mucho. Era muy difícil para mí participar en los cursos de Bayo.
¿El Che seguía los cursos asiduamente?
Sí, los cursos teóricos, también las prácticas de tiro y era muy buen tirador. Allí, en México, nosotros practicábamos tiro en un campo próximo a la ciudad de México. Era propiedad de un antiguo compañero de Pancho Villa, y se lo habíamos alquilado. Disponíamos al desembarcar de 55 fusiles con mirilla telescópica. Practicábamos con esos fusiles el tiro a pulso sobre ovejos en movimiento que soltaban de un punto a otro a 200 metros del tirador. Podíamos romper un plato a 600 metros. Nuestra gente tiraba muy bien. Poníamos a un hombre a 200 metros, y a su lado una botella; apuntábamos con la mira telescópica; la mirilla te proporciona una gran precisión. Hacíamos cientos de disparos. Uno de los voluntarios era El Coreano. Poníamos la botella a un pie de distancia; tuve que hacer ese disparo muchas veces, y nunca un disparo cayó entre la botella y la persona, el fusil bien apoyado, desde luego; no se puede hacer eso a pulso, porque con la más leve variación hieres al compañero. Tales prácticas proporcionaban una confianza total en lo que puede hacerse con una de esas armas.
¿El Che no tenía ninguna experiencia militar cuando llega allí?
No, ninguna. No tenía.
¿Allí aprende?
Estudia y practica, pero él está con nosotros como médico de la tropa, y resultó ser un médico destacado, atendía a los compañeros. Puedo referirme a una cualidad que lo retrata, una de las que yo más apreciaba, entre las muchas que observé en él. El Che padecía de asma. En las inmediaciones de la capital mexicana se yergue un volcán, el Po-pocatépetl, y él todos los fines de semana trataba de subir el Popocatépetl. Preparaba su equipo —es alta la montaña, más de 5 mil metros, con nieves perpetuas—, iniciaba el ascenso, hacía un enorme esfuerzo y no llegaba a la cima. El asma obstaculizaba sus intentos. A la semana siguiente intentaba de nuevo alcanzar la cumbre del "Popo" —como él le llamaba— y no llegaba. Nunca alcanzó la cima del Popocatépetl. Pero volvía a subir, para intentarlo de nuevo, y se habría pasado toda la vida en el afán de escalar el Popocatépetl. Realizaba un esfuerzo heroico, aunque nunca alcanzara aquella cumbre. Usted aprecia ahí el carácter. Aporta una idea de su fortaleza espiritual y su constancia.
Una voluntad...
Cuando éramos todavía un grupo muy reducido, cada vez que se necesitaba un voluntario para una tarea determinada, el primero que siempre se ofrecía era el Che.
Otra característica de él, sin duda, era esa previsión profética que demuestra cuando me pide que por razones de Estado no se le prohíba marchar después a su tierra natal para luchar por la revolución.
¿De que quería ir a Argentina?
Sí. Y después, en nuestra guerra, yo tuve que hacer un esfuerzo para preservarlo, porque si le hubiese dejado hacer todo lo que quería hacer, no habría sobrevivido. Desde los primeros momentos se fue destacando. Cada vez que hacía falta un voluntario para una misión difícil, lograr una sorpresa, recuperar unas armas que debían rescatarse a fin de que no las ocupara el enemigo, el primer voluntario era el Che.
¿Era voluntario para ir a las misiones más peligrosas?
Era el primer voluntario para cualquier misión difícil; se caracterizaba por un extraordinario arrojo, un absoluto desprecio del peligro, pero, además, a veces proponía hacer cosas muy difíciles y riesgosas. Yo le decía: "No".
¿Porque corría demasiados riesgos?
Mire, usted manda a un hombre a una primera emboscada, a una segunda, a una tercera, y a la cuarta, a la quinta o a la sexta, seguro, es como cara o cruz: en un combate muy de cerca, a nivel de escuadra o pelotón, muere como mueren los que practican la aventura de la ruleta rusa.
¿No había problema de que él no fuese cubano?
Sí, en México lo habíamos puesto al frente de un campamento y hubo algunos que empezaron a quejarse de que era argentino, y se buscaron la gran bronca conmigo. No voy a mencionar nombres ahora, porque después cumplieron. Sí, allá en un campamento de México. Aquí en la guerra era el médico, pero por su valentía, sus condiciones, lo hicimos jefe de una columna en la que se destacó por sus muchas cualidades. Nadie lo cuestionó.
¿Humanas, políticas, militares?
Humanas y políticas. Como hombre, como ser humano extraordinario. Era, además, una persona de elevada cultura y de gran inteligencia. Y también con cualidades militares. El Che fue un médico que se convirtió en soldado sin dejar de ser médico un solo minuto. Hubo muchos combates en los que estuvimos juntos. En ocasiones yo reunía las tropas de las dos columnas y hacíamos una operación de mayor o menor complejidad, con emboscadas y previsibles movimientos de fuerzas enemigas.
Los revolucionarios aprendimos luchando el arte de la guerra, descubrimos que el enemigo era fuerte en sus posiciones y débil en sus movimientos. Una columna de 300 hombres tiene la fuerza de una o dos escuadras que van delante; los demás no disparan en los combates, o realizan solo disparos al aire para hacer ruido, no ven ni pueden ver a los que están disparando contra su vanguardia. Fue un principio elemental que usamos: atacar al enemigo cuando era más débil y vulnerable. Si atacábamos sus posiciones, teníamos siempre bajas, gastábamos balas, y no siempre tomábamos el objetivo; el enemigo, en cambio, estaba atrincherado, combatía con más información y seguridad. Fuimos desarrollando las tácticas. No le voy a hablar de eso, pero fuimos aprendiendo a combatir contra un adversario fuerte, y la Columna 1 fue escuela básica.
Ustedes en un momento en México, cuando están entrenándose, caen presos. ¿Recuerda usted aquello?
Sí. Eso tiene su historia. Caímos presos. Yo soy arrestado casi por casualidad. Un papelito por aquí u otro por allá que la policía mexicana fue descubriendo hasta en los bolsillos de los arrestados, con alguna dirección o algún teléfono. Ninguno dio ni la más mínima información.
Tuvimos suerte: habíamos tropezado con la Federal de Seguridad y no con la Policía Secreta. La dirigía un oficial del ejército. Ellos creían inicialmente que éramos contrabandistas o algo así, porque nos hicimos sospechosos por determinadas medidas de protección contra planes de secuestro por parte de agentes batistianos. Les parecieron extraños nuestros movimientos. De milagro no nos matan en el incidente posterior que se produjo.
Batista tenía influencia y el apoyo por soborno de la Policía Secreta, y también planes de secuestrarnos en México. Nosotros estábamos obligados a tomar medidas, y un día, ya casi de noche, cuando nos trasladábamos de una casa para otra, en situación de riesgo, varios agentes de la Federal, que estaban en otra cosa, viendo nuestro movimiento, decidieron arrestarnos. Actuaron con bastante habilidad. Yo me estaba desplazando a pie —porque también observamos movimientos extraños de carros—, y ubico a Ramirito a 30 ó 40 metros detrás de mí, caminando por la acera izquierda. Avanzo por esa misma acera hacia una esquina próxima. Era un área de pocas viviendas. En esa esquina había una casa en construcción. De pronto, viniendo desde atrás por la misma calle, un carro frena ruidosamente muy próximo a la esquina, y de él se baja un grupo de hombres. Me parapeto en una columna de la construcción e intento sacar una pistola automática española con peine de 25 balas. En ese instante exacto, alguien me coloca con fuerza el cañón de una pistola en la nuca. Era un hombre de la Federal. Habían capturado a Ramiro. Para nosotros comenzaba una larga odisea en México.
¿Qué había ocurrido? Cuando creo que tengo a Ramirito y a Universo [Sánchez] a mi retaguardia, los han capturado, y en el instante en que voy a defenderme de los que bajan del auto, me inmovilizan por detrás; si llego a disparar, podrá imaginarse cuántos segundos duro. En ese mismo momento en que estoy sacando el arma me arrestan. Creen que han arrestado a contrabandistas o algo parecido. Casi no existía en esa época el problema de las drogas, la atención de las autoridades se centraba más bien en el contrabando. Nos llevan para la oficina central.
A nosotros lo que nos alivia en lo inmediato es que comienzan a conversar con nosotros. Era gente dura y con una actitud bastante enérgica. Fueron realmente capaces en la acción de captura y en la investigación, porque ocupaban un papelito cualquiera y seguían el hilo minuciosamente. ¡Cuánto sufrí yo allí arrestado, al recordar que Cándido González —uno de los compañeros que siempre me acompañaba— había puesto en mi bolsillo el número de teléfono de la casa en que teníamos un importante lote de las mejores armas, que solo el otro compañero y yo conocíamos! Ni siquiera me acordaba de aquel papelito. Y menos mal que a los agentes, que siguieron todas las pistas, no se les ocurrió investigar aquel teléfono más minuciosamente todavía. Hubiera sido el golpe más fuerte. Pero nos ocuparon de todas maneras una cantidad de armas siguiendo otras pistas. Uno podía apreciar, sin embargo, que a medida que nos conocían nos respetaban más.
¿El Che no está con usted en ese momento, cuando le arrestan?
No. Al Che lo arrestan cuando está en aquel campamento donde eran entrenados, el rancho Santa Rosa, en Chalco, situado en los límites de la ciudad. Ellos estaban buscando el lugar, tenían indicios y se empeñaron en dar con él. Un día me dice el jefe: "Ya sabemos dónde está el lugar de entrenamiento". Era como un juego o un desafío. Estuvieron bastante tiempo buscando y no sé cómo agarraron alguna pista real, la empataron con la versión de alguien que por Chalco había hablado de movimientos extraños de cubanos y me dicen el lugar exacto donde estaba el rancho. Yo sabía que allí había alrededor de 20 compañeros, y que tenían armas. Ante el carácter preciso de aquella información, le digo al jefe de la Federal: "Quiero pedirle una cosa: permítame ir con ustedes adonde están ellos, para evitar allí un enfrentamiento". Estuvo de acuerdo. Fui, llegué, les pedí a los de la Federal que me dejaran solo; escalé un portón y me asomé. Los compañeros, al verme, manifestaron enorme alegría, creían que yo había sido puesto en libertad. Les digo: "No, no, ¡quietos, no se muevan!" Y expliqué lo que ocurría.
Allí es donde arrestan al Che. Hay algunos que estaban por el campo fuera de la casa o en otras tareas, y se salvan del arresto. Bayo era uno de ellos. No cae preso, no estaba allí. Como dato curioso le cuento que semanas antes había hecho un ayuno de 20 días, solo para probar el ejercicio de la voluntad. Era espartano. Había encabezado durante la Guerra Civil española una expedición a las Baleares. No pudo liberarlas de los franquistas.
Él siempre, después de cada aventura bélica y su imparable fracaso, escribía un libro, y ya estaba elaborando uno mientras estábamos presos: Mi frustrada expedición a Cuba. Era genio y figura hasta la sepultura aquel español que había nacido en Cuba y se había criado en las Canarias.
¿A él no lo detienen?
No. Bayo no cae preso, no está ahí en ese momento; pero sí ocupan varias decenas de armas, que eran las que teníamos en ese lugar, con las que los compañeros hacían allí entrenamiento, y no eran por cierto las más sofisticadas y precisas. Aquellos fusiles no tenían mirillas telescópicas. En el rancho había una producción de leche y queso de chiva, administrada por unos vecinos amistosos; era lo que camuflaba el centro de entrenamiento.
Durante los días de la prisión enMéxico, junio-julio de 1956.
Pero la policía, investigando arduamente, como expliqué, había encontrado algunos indicios, y finalmente el lugar. Ahí es donde el Che cae preso.
¿Ustedes están en la cárcel juntos?
Sí, estamos juntos casi dos meses en prisión. ¿Cuándo él nos crea un problema? Cuando al Che lo van a interrogar, y le preguntan: "¿Usted es comunista?" "Sí, soy comunista", contesta y los periódicos, allá en México, hablando de que se trataba de comunistas que estaban conspirando para "liquidar la democracia" en el continente, y no se sabe cuántas cosas más. Al Che lo llevan ante un fiscal, lo están interrogando, y él hasta se puso a discutir sobre el culto a la personalidad y la crítica a Stalin. Imagínese al Che enfrascado en una discusión conceptual con la Policía, el Fiscal y las autoridades migratorias sobre los errores de Stalin. Esto ocurría en julio de 1956, y en febrero de ese mismo año se había producido la crítica de Jruschov a Stalin. Se acogía, desde luego, a las versiones oficiales del Congreso del Partido soviético. Che les dice: "Sí, cometieron errores en esto y lo otro", defendiendo su teoría y sus ideas comunistas. ¡Figúrese!, él, que era argentino, en ese momento tenía más riesgos. Creo sinceramente que en situaciones como aquella en que todo el proyecto podía peligrar, lo más conveniente era desinformar al enemigo. Pero al Che, fuertemente influido por la épica de la literatura comunista, no se le podía reprochar por aquel enredo táctico, que no impidió su viaje con nosotros a Cuba.
Prácticamente los últimos dos que salimos fuimos él y yo. Incluso, creo que a mí me sacan unos días antes que a él. En el asunto de los cubanos presos intervino Lázaro Cárdenas, y la preocupación que mostró contribuyó mucho a nuestra liberación. Su nombre era venerado por el pueblo, y su autoridad moral era capaz de abrir las puertas de aquella prisión.
Se dice que el Che tenía más bien simpatías trotskistas. ¿Usted lo percibió en aquel momento?
No, no. Déjeme decirle, realmente, cómo era el Che. El Che ya tenía, como le digo, una cultura política. Había leído naturalmente un número de libros sobre las teorías de Marx, de Engels y de Lenin. Él era marxista. Nunca lo oí hablar de Trotski. Él defendía a Marx, defendía a Lenin, y criticaba a Stalin. Bueno, criticaba en aquel entonces el culto a la personalidad, los errores de Stalin; pero nunca le oí hablar realmente de Trotski. Él era leninista, y, en cierta forma hasta reconocía algunos méritos de Stalin. Es decir, la industrialización y algunas otras cosas.
En mi fuero interno, yo era más crítico de Stalin por algunos de sus errores. Sobre él cae la responsabilidad, a mi juicio, de que ese país hubiese sido invadido en 1941 por la poderosa maquinaria bélica de Hitler, sin que las fuerzas soviéticas hayan recibido la orden de alarma de combate. Stalin cometió, además, graves errores. Es conocido su abuso del poder y otras arbitrariedades. Pero también tuvo méritos. La industrialización de la URSS y el traslado y desarrollo de la industria militar en Siberia fueron factores decisivos en aquella lucha del mundo contra el nazismo.
Yo, cuando lo analizo, valoro sus méritos y también sus grandes errores, y uno de ellos cuando purgó al Ejército Rojo en virtud de una intriga de los nazis, con lo que debilitó militarmente a la URSS, en vísperas del zarpazo fascista.
Él mismo se desarmó.
Se desarmó, se debilitó, y firmó aquel nefasto pacto germano-soviético Ribbentrop-Molotov y las demás cosas. Ya le he hablado de eso, no voy a añadir más.
Es conocido el recorrido del Che a punto de graduarse como médico, con su amigo Alberto Granado, durante el que visitaron distintos hospitales y terminaron en un leprosorio allá por el Amazonas trabajando como médicos. Él visitó muchos lugares de América Latina; estuvo en las minas de cobre de Chuquicamata, en Chile, donde el trabajo es muy duro; atravesó el desierto de Atacama; visitó las ruinas de Machu Picchu en Perú; navegó por el lago Titicaca, siempre conociendo e interesándose mucho por los indígenas. Estuvo también en Colombia, en Venezuela. Tenía mucho interés por todos aquellos temas. Desde su época de estudiante se había interesado por el marxismo y el leninismo. De ahí, es sabido que él se traslada a Guatemala, cuando lo de Árbenz.
El presidente Jacobo Árbenz estaba haciendo, en ese momento, reformas muy progresistas en Guatemala.
Sí. Allí tenía lugar un proceso importante de reforma agraria, en que resultaron distribuidas entre los campesinos grandes plantaciones de plátano explotadas por una importante transnacional norteamericana. Dan un golpe los militares con el apoyo de Estados Unidos, y aquella reforma agraria fue frustrada de inmediato. En aquella época hablar de reforma agraria era cosa de comunistas, era ser identificado, de manera automática, como un comunista.
En Guatemala habían hecho una y, como en todas partes, los poderosos comenzaron enseguida a oponerse. También los vecinos del Norte y sus instituciones especializadas organizaron de inmediato acciones contrarrevolucionarias para derrocar al presidente electo, Jacobo Árbenz, con una expedición desde la frontera y la complicidad de jefes militares del viejo ejército.
Cuando nuestro movimiento ataca el cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, un número de compañeros consigue escapar del país. Antonio "Ñico" López y otros van a Guatemala. Che ya estaba allí, y sufre la amarga experiencia del derrocamiento de Jacobo Árbenz, conoce a nuestros compañeros y con ellos se va para México.
¿Su hermano Raúl lo conoció antes que usted?
Sí, porque Raúl es uno de los primeros que sale de Cuba hacia México. Estaban ya acusándolo hasta de poner bombas, y yo mismo le indico: "Tienes que salir". La idea de organizar en México el regreso armado la habíamos concebido en la prisión. Era una tradición en Cuba. Raúl va para México y allí conoce al Che por intermedio de nuestros compañeros que ya estaban allí. Bueno, aún no era el Che, era Ernesto Guevara, pero como los argentinos les dicen a los demás "iChe!", los cubanos comenzaron a llamarlo "Che", y así se le fue conociendo.
Yo pude retardarme un poco en salir porque no estaba en inminente peligro; pero no podía seguir agitando en Cuba y llegó el momento en que también tuve que partir para México. Entre otras cosas, había que preparar rápidamente el regreso. En las semanas posteriores a nuestra salida de prisión, habíamos desarrollado una intensa campaña de divulgación de ideas y formación de conciencia, habíamos estructurado nuestra propia organización revolucionaria —el Movimiento 26 de Julio— y habíamos demostrado la imposibilidad de proseguir la lucha por vías pacíficas y legales.
¿El Che simpatizaba ya con las ideas de ustedes?
El Che (primer plano en el suelo)en México, junto a un grupode expedicionarios del Granma.
Él era ya marxista. Aunque no militaba en ningún partido, era en esa época un marxista de convicción. Allí, en México, estaba en contacto con Ñico López, uno de los dirigentes del Movimiento, buen compañero, modesto, del Partido Ortodoxo, muy radical y valiente, a quien yo le había hablado mucho de marxismo, era ya un convencido. Participó en el ataque al cuartel de Bayamo. La coincidencia de ideas fue uno de los factores que más ayudó a mi afinidad con el Che.
¿Usted se da cuenta, cuando lo encuentra por primera vez, que el Che es diferente?
Él cuenta con la simpatía de la gente. Era de esas personas a quien todos le toman afecto inmediatamente, por su naturalidad, su sencillez, su compañerismo y sus virtudes. Era médico, estaba trabajando en un centro del Instituto del Seguro Social haciendo unas investigaciones, no sé si sobre cosas cardíacas, o sobre alergia, porque él era alérgico.
Padecía asma.
Al grupito nuestro que estaba en México le caía bien. Ya Raúl había trabado amistad con él. Lo conozco cuando llego a México. Él tenía 27 años.
Él mismo cuenta que nuestro encuentro tuvo lugar una noche, en julio de 1955, en la calle Emparan de la capital de México, en la casa de una cubana, María Antonia González. Nada tiene de extraño su simpatía, si él ha viajado por América del Sur, ha visto lo de Guatemala, ha sido testigo de la intervención norteamericana, sabe de nuestra lucha en Cuba, sabe cómo pensamos. Llegamos, conversé con él, y allí mismo se unió a nosotros.
Él sabía que en nuestro movimiento también había pequeña burguesía; que íbamos a una revolución de liberación nacional, una revolución antimperialista, no se vislumbraba todavía una revolución socialista; pero esto no fue obstáculo, se suma rápido, se enrola de inmediato.
Él se alista en la aventura.
Una sola cosa me dice: "Yo lo único que quiero es que cuando triunfe la Revolución en Cuba, por razones de Estado ustedes no me prohíban ir a la Argentina para luchar por la revolución".
¿En su país?
Sí, en su país. Es lo que me dice. Ya nosotros practicábamos una incipiente pero fuerte política internacionalista. ¿Qué era nuestra conducta en Bogotá, la lucha contra Trujillo, la defensa de la independencia de Puerto Rico, la devolución del Canal a Panamá, los derechos de Argentina sobre las Malvinas y la independencia de las colonias europeas en el Caribe? No éramos unos simples aprendices. El Che confió plenamente en nosotros. Le respondí: "De acuerdo", y no hizo falta hablar más de eso.
¿Él empezó a entrenarse militarmente con ustedes?
Asistía a un curso de táctica que nos daba un general español, Alberto Bayo, nacido en Camagüey, Cuba, en el año 1892, antes de la independencia. En los años 20 había luchado en Marruecos en el Ejército del Aire y después, como oficial republicano, combatió en la Guerra Civil española y se exilió en México. Che asistía a todas aquellas clases tácticas. Bayo decía que era su "mejor alumno". Los dos eran ajedrecistas, y allí en el campamento donde estaban antes del arresto, jugaban ajedrez todas las noches.
Bayo no rebasaba las enseñanzas de cómo debe actuar una guerrilla para romper un cerco, a partir de la experiencia de las veces que los guerrilleros marroquíes de Abdelkrim, en la guerra del Rif, rompieron los cercos españoles. Ahora, no elaboraba una estrategia, no le pasaba por la mente la idea de que una guerrilla se convirtiera en ejército, y que ese ejército pudiera derrotar al otro, que era nuestra idea esencial.
¿Eso era lo que ustedes querían hacer?
Cuando hablo de ejército, hablo de desarrollar una fuerza que derrotara a otro ejército. Era nuestra idea esencial cuando partimos hacia Méxi-co. Las proezas de nuestra pequeña fuerza en los meses iniciales de la lucha en la Sierra Maestra fortalecieron esa idea.
¿Su idea era transformar una guerrilla en ejército y hacer una forma de guerra de nuevo tipo?
Hay dos tipos de guerra: una guerra irregular y una guerra regular convencional. Nosotros elaboramos una fórmula para enfrentarnos al ejército de Batista, que poseía aviones, tanques, cañones, comunicaciones. Nosotros no teníamos ni dinero ni armas. Tuvimos que buscar y encontrar la forma de derrocar la tiranía y hacer la Revolución en Cuba. El éxito coronó nuestra idea. No voy a decir que todo fueron méritos; el azar desempeñó importantes papeles. Uno puede cometer errores o puede hacer las cosas lo más perfectamente posible y siempre hay cosas que no pueden preverse; perecer o sobrevivir por una simple cuestión de detalles, por recibir o no una información oportuna. Recuerde el dolor con que hablé de factores casuales que determinaron la frustración de nuestros planes de tomar el cuartel Moncada después de tanto esfuerzo organizativo. Ya hablaremos también de la sorpresa tonta de que fuimos víctimas después del desembarco del "Granma". ¿Cuántas vidas valiosas no habrían podido preservarse en uno u otro caso?
En México, con Bayo se entrenaron numerosos compañeros. Yo tenía que atender las tareas de organización y adquisición de armas, y entrenaba el personal en los campos de tiro. Tenía que moverme mucho. Era muy difícil para mí participar en los cursos de Bayo.
¿El Che seguía los cursos asiduamente?
Sí, los cursos teóricos, también las prácticas de tiro y era muy buen tirador. Allí, en México, nosotros practicábamos tiro en un campo próximo a la ciudad de México. Era propiedad de un antiguo compañero de Pancho Villa, y se lo habíamos alquilado. Disponíamos al desembarcar de 55 fusiles con mirilla telescópica. Practicábamos con esos fusiles el tiro a pulso sobre ovejos en movimiento que soltaban de un punto a otro a 200 metros del tirador. Podíamos romper un plato a 600 metros. Nuestra gente tiraba muy bien. Poníamos a un hombre a 200 metros, y a su lado una botella; apuntábamos con la mira telescópica; la mirilla te proporciona una gran precisión. Hacíamos cientos de disparos. Uno de los voluntarios era El Coreano. Poníamos la botella a un pie de distancia; tuve que hacer ese disparo muchas veces, y nunca un disparo cayó entre la botella y la persona, el fusil bien apoyado, desde luego; no se puede hacer eso a pulso, porque con la más leve variación hieres al compañero. Tales prácticas proporcionaban una confianza total en lo que puede hacerse con una de esas armas.
¿El Che no tenía ninguna experiencia militar cuando llega allí?
No, ninguna. No tenía.
¿Allí aprende?
Estudia y practica, pero él está con nosotros como médico de la tropa, y resultó ser un médico destacado, atendía a los compañeros. Puedo referirme a una cualidad que lo retrata, una de las que yo más apreciaba, entre las muchas que observé en él. El Che padecía de asma. En las inmediaciones de la capital mexicana se yergue un volcán, el Po-pocatépetl, y él todos los fines de semana trataba de subir el Popocatépetl. Preparaba su equipo —es alta la montaña, más de 5 mil metros, con nieves perpetuas—, iniciaba el ascenso, hacía un enorme esfuerzo y no llegaba a la cima. El asma obstaculizaba sus intentos. A la semana siguiente intentaba de nuevo alcanzar la cumbre del "Popo" —como él le llamaba— y no llegaba. Nunca alcanzó la cima del Popocatépetl. Pero volvía a subir, para intentarlo de nuevo, y se habría pasado toda la vida en el afán de escalar el Popocatépetl. Realizaba un esfuerzo heroico, aunque nunca alcanzara aquella cumbre. Usted aprecia ahí el carácter. Aporta una idea de su fortaleza espiritual y su constancia.
Una voluntad...
Cuando éramos todavía un grupo muy reducido, cada vez que se necesitaba un voluntario para una tarea determinada, el primero que siempre se ofrecía era el Che.
Otra característica de él, sin duda, era esa previsión profética que demuestra cuando me pide que por razones de Estado no se le prohíba marchar después a su tierra natal para luchar por la revolución.
¿De que quería ir a Argentina?
Sí. Y después, en nuestra guerra, yo tuve que hacer un esfuerzo para preservarlo, porque si le hubiese dejado hacer todo lo que quería hacer, no habría sobrevivido. Desde los primeros momentos se fue destacando. Cada vez que hacía falta un voluntario para una misión difícil, lograr una sorpresa, recuperar unas armas que debían rescatarse a fin de que no las ocupara el enemigo, el primer voluntario era el Che.
¿Era voluntario para ir a las misiones más peligrosas?
Era el primer voluntario para cualquier misión difícil; se caracterizaba por un extraordinario arrojo, un absoluto desprecio del peligro, pero, además, a veces proponía hacer cosas muy difíciles y riesgosas. Yo le decía: "No".
¿Porque corría demasiados riesgos?
Mire, usted manda a un hombre a una primera emboscada, a una segunda, a una tercera, y a la cuarta, a la quinta o a la sexta, seguro, es como cara o cruz: en un combate muy de cerca, a nivel de escuadra o pelotón, muere como mueren los que practican la aventura de la ruleta rusa.
¿No había problema de que él no fuese cubano?
Sí, en México lo habíamos puesto al frente de un campamento y hubo algunos que empezaron a quejarse de que era argentino, y se buscaron la gran bronca conmigo. No voy a mencionar nombres ahora, porque después cumplieron. Sí, allá en un campamento de México. Aquí en la guerra era el médico, pero por su valentía, sus condiciones, lo hicimos jefe de una columna en la que se destacó por sus muchas cualidades. Nadie lo cuestionó.
¿Humanas, políticas, militares?
Humanas y políticas. Como hombre, como ser humano extraordinario. Era, además, una persona de elevada cultura y de gran inteligencia. Y también con cualidades militares. El Che fue un médico que se convirtió en soldado sin dejar de ser médico un solo minuto. Hubo muchos combates en los que estuvimos juntos. En ocasiones yo reunía las tropas de las dos columnas y hacíamos una operación de mayor o menor complejidad, con emboscadas y previsibles movimientos de fuerzas enemigas.
Los revolucionarios aprendimos luchando el arte de la guerra, descubrimos que el enemigo era fuerte en sus posiciones y débil en sus movimientos. Una columna de 300 hombres tiene la fuerza de una o dos escuadras que van delante; los demás no disparan en los combates, o realizan solo disparos al aire para hacer ruido, no ven ni pueden ver a los que están disparando contra su vanguardia. Fue un principio elemental que usamos: atacar al enemigo cuando era más débil y vulnerable. Si atacábamos sus posiciones, teníamos siempre bajas, gastábamos balas, y no siempre tomábamos el objetivo; el enemigo, en cambio, estaba atrincherado, combatía con más información y seguridad. Fuimos desarrollando las tácticas. No le voy a hablar de eso, pero fuimos aprendiendo a combatir contra un adversario fuerte, y la Columna 1 fue escuela básica.
Ustedes en un momento en México, cuando están entrenándose, caen presos. ¿Recuerda usted aquello?
Sí. Eso tiene su historia. Caímos presos. Yo soy arrestado casi por casualidad. Un papelito por aquí u otro por allá que la policía mexicana fue descubriendo hasta en los bolsillos de los arrestados, con alguna dirección o algún teléfono. Ninguno dio ni la más mínima información.
Tuvimos suerte: habíamos tropezado con la Federal de Seguridad y no con la Policía Secreta. La dirigía un oficial del ejército. Ellos creían inicialmente que éramos contrabandistas o algo así, porque nos hicimos sospechosos por determinadas medidas de protección contra planes de secuestro por parte de agentes batistianos. Les parecieron extraños nuestros movimientos. De milagro no nos matan en el incidente posterior que se produjo.
Batista tenía influencia y el apoyo por soborno de la Policía Secreta, y también planes de secuestrarnos en México. Nosotros estábamos obligados a tomar medidas, y un día, ya casi de noche, cuando nos trasladábamos de una casa para otra, en situación de riesgo, varios agentes de la Federal, que estaban en otra cosa, viendo nuestro movimiento, decidieron arrestarnos. Actuaron con bastante habilidad. Yo me estaba desplazando a pie —porque también observamos movimientos extraños de carros—, y ubico a Ramirito a 30 ó 40 metros detrás de mí, caminando por la acera izquierda. Avanzo por esa misma acera hacia una esquina próxima. Era un área de pocas viviendas. En esa esquina había una casa en construcción. De pronto, viniendo desde atrás por la misma calle, un carro frena ruidosamente muy próximo a la esquina, y de él se baja un grupo de hombres. Me parapeto en una columna de la construcción e intento sacar una pistola automática española con peine de 25 balas. En ese instante exacto, alguien me coloca con fuerza el cañón de una pistola en la nuca. Era un hombre de la Federal. Habían capturado a Ramiro. Para nosotros comenzaba una larga odisea en México.
¿Qué había ocurrido? Cuando creo que tengo a Ramirito y a Universo [Sánchez] a mi retaguardia, los han capturado, y en el instante en que voy a defenderme de los que bajan del auto, me inmovilizan por detrás; si llego a disparar, podrá imaginarse cuántos segundos duro. En ese mismo momento en que estoy sacando el arma me arrestan. Creen que han arrestado a contrabandistas o algo parecido. Casi no existía en esa época el problema de las drogas, la atención de las autoridades se centraba más bien en el contrabando. Nos llevan para la oficina central.
A nosotros lo que nos alivia en lo inmediato es que comienzan a conversar con nosotros. Era gente dura y con una actitud bastante enérgica. Fueron realmente capaces en la acción de captura y en la investigación, porque ocupaban un papelito cualquiera y seguían el hilo minuciosamente. ¡Cuánto sufrí yo allí arrestado, al recordar que Cándido González —uno de los compañeros que siempre me acompañaba— había puesto en mi bolsillo el número de teléfono de la casa en que teníamos un importante lote de las mejores armas, que solo el otro compañero y yo conocíamos! Ni siquiera me acordaba de aquel papelito. Y menos mal que a los agentes, que siguieron todas las pistas, no se les ocurrió investigar aquel teléfono más minuciosamente todavía. Hubiera sido el golpe más fuerte. Pero nos ocuparon de todas maneras una cantidad de armas siguiendo otras pistas. Uno podía apreciar, sin embargo, que a medida que nos conocían nos respetaban más.
¿El Che no está con usted en ese momento, cuando le arrestan?
No. Al Che lo arrestan cuando está en aquel campamento donde eran entrenados, el rancho Santa Rosa, en Chalco, situado en los límites de la ciudad. Ellos estaban buscando el lugar, tenían indicios y se empeñaron en dar con él. Un día me dice el jefe: "Ya sabemos dónde está el lugar de entrenamiento". Era como un juego o un desafío. Estuvieron bastante tiempo buscando y no sé cómo agarraron alguna pista real, la empataron con la versión de alguien que por Chalco había hablado de movimientos extraños de cubanos y me dicen el lugar exacto donde estaba el rancho. Yo sabía que allí había alrededor de 20 compañeros, y que tenían armas. Ante el carácter preciso de aquella información, le digo al jefe de la Federal: "Quiero pedirle una cosa: permítame ir con ustedes adonde están ellos, para evitar allí un enfrentamiento". Estuvo de acuerdo. Fui, llegué, les pedí a los de la Federal que me dejaran solo; escalé un portón y me asomé. Los compañeros, al verme, manifestaron enorme alegría, creían que yo había sido puesto en libertad. Les digo: "No, no, ¡quietos, no se muevan!" Y expliqué lo que ocurría.
Allí es donde arrestan al Che. Hay algunos que estaban por el campo fuera de la casa o en otras tareas, y se salvan del arresto. Bayo era uno de ellos. No cae preso, no estaba allí. Como dato curioso le cuento que semanas antes había hecho un ayuno de 20 días, solo para probar el ejercicio de la voluntad. Era espartano. Había encabezado durante la Guerra Civil española una expedición a las Baleares. No pudo liberarlas de los franquistas.
Él siempre, después de cada aventura bélica y su imparable fracaso, escribía un libro, y ya estaba elaborando uno mientras estábamos presos: Mi frustrada expedición a Cuba. Era genio y figura hasta la sepultura aquel español que había nacido en Cuba y se había criado en las Canarias.
¿A él no lo detienen?
No. Bayo no cae preso, no está ahí en ese momento; pero sí ocupan varias decenas de armas, que eran las que teníamos en ese lugar, con las que los compañeros hacían allí entrenamiento, y no eran por cierto las más sofisticadas y precisas. Aquellos fusiles no tenían mirillas telescópicas. En el rancho había una producción de leche y queso de chiva, administrada por unos vecinos amistosos; era lo que camuflaba el centro de entrenamiento.
Durante los días de la prisión enMéxico, junio-julio de 1956.
Pero la policía, investigando arduamente, como expliqué, había encontrado algunos indicios, y finalmente el lugar. Ahí es donde el Che cae preso.
¿Ustedes están en la cárcel juntos?
Sí, estamos juntos casi dos meses en prisión. ¿Cuándo él nos crea un problema? Cuando al Che lo van a interrogar, y le preguntan: "¿Usted es comunista?" "Sí, soy comunista", contesta y los periódicos, allá en México, hablando de que se trataba de comunistas que estaban conspirando para "liquidar la democracia" en el continente, y no se sabe cuántas cosas más. Al Che lo llevan ante un fiscal, lo están interrogando, y él hasta se puso a discutir sobre el culto a la personalidad y la crítica a Stalin. Imagínese al Che enfrascado en una discusión conceptual con la Policía, el Fiscal y las autoridades migratorias sobre los errores de Stalin. Esto ocurría en julio de 1956, y en febrero de ese mismo año se había producido la crítica de Jruschov a Stalin. Se acogía, desde luego, a las versiones oficiales del Congreso del Partido soviético. Che les dice: "Sí, cometieron errores en esto y lo otro", defendiendo su teoría y sus ideas comunistas. ¡Figúrese!, él, que era argentino, en ese momento tenía más riesgos. Creo sinceramente que en situaciones como aquella en que todo el proyecto podía peligrar, lo más conveniente era desinformar al enemigo. Pero al Che, fuertemente influido por la épica de la literatura comunista, no se le podía reprochar por aquel enredo táctico, que no impidió su viaje con nosotros a Cuba.
Prácticamente los últimos dos que salimos fuimos él y yo. Incluso, creo que a mí me sacan unos días antes que a él. En el asunto de los cubanos presos intervino Lázaro Cárdenas, y la preocupación que mostró contribuyó mucho a nuestra liberación. Su nombre era venerado por el pueblo, y su autoridad moral era capaz de abrir las puertas de aquella prisión.
Se dice que el Che tenía más bien simpatías trotskistas. ¿Usted lo percibió en aquel momento?
No, no. Déjeme decirle, realmente, cómo era el Che. El Che ya tenía, como le digo, una cultura política. Había leído naturalmente un número de libros sobre las teorías de Marx, de Engels y de Lenin. Él era marxista. Nunca lo oí hablar de Trotski. Él defendía a Marx, defendía a Lenin, y criticaba a Stalin. Bueno, criticaba en aquel entonces el culto a la personalidad, los errores de Stalin; pero nunca le oí hablar realmente de Trotski. Él era leninista, y, en cierta forma hasta reconocía algunos méritos de Stalin. Es decir, la industrialización y algunas otras cosas.
En mi fuero interno, yo era más crítico de Stalin por algunos de sus errores. Sobre él cae la responsabilidad, a mi juicio, de que ese país hubiese sido invadido en 1941 por la poderosa maquinaria bélica de Hitler, sin que las fuerzas soviéticas hayan recibido la orden de alarma de combate. Stalin cometió, además, graves errores. Es conocido su abuso del poder y otras arbitrariedades. Pero también tuvo méritos. La industrialización de la URSS y el traslado y desarrollo de la industria militar en Siberia fueron factores decisivos en aquella lucha del mundo contra el nazismo.
Yo, cuando lo analizo, valoro sus méritos y también sus grandes errores, y uno de ellos cuando purgó al Ejército Rojo en virtud de una intriga de los nazis, con lo que debilitó militarmente a la URSS, en vísperas del zarpazo fascista.
Él mismo se desarmó.
Se desarmó, se debilitó, y firmó aquel nefasto pacto germano-soviético Ribbentrop-Molotov y las demás cosas. Ya le he hablado de eso, no voy a añadir más.
martes, 2 de octubre de 2007
Una fecha para recordar luchando.
El día 23 de septiembre desde el FES (frente de estudiantes solidarios) participamos de un acto por los compañeros desaparecidos en la noche de los lápices. Bandas musicales, debate y expresiones artísticas.
El día 16 de Septiembre se cumplió el aniversario número 31 de la recordada “Noche de los lápices”. Fecha en la cual fueron secuestrados María Claudia Falcone, Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, Francisco López Muntaner, Daniel Alberto Racero y Pablo Díaz. Todos estudiantes secundarios de la Ciudad de La Plata que militaban en los centros de estudiantes de sus respectivos colegios y unidos por la UES (unión de estudiantes secundarios – Juventud Peronista). Ellos no solo peleaban por un boleto estudiantil, como muchos creen, su lucha era mucho mas profunda, eran pibes que se preocupaban por la realidad social, que se comprometían con el otro, que luchaban día a día para construir una sociedad justa e igualitaria. Eran pibes como vos, como yo, sencillos, que creían que un cambio era posible y fueron asesinados por quienes no desean cambios, los que temen perder sus privilegios de la desigualdad organizada.
El Domingo 23 de Septiembre del corriente año realizamos desde el Frente de Estudiantes Solidarios un acto junto a: estudiantes de la escuela técnica número 27 y el centro de estudiantes de la 35. En memoria de los compañeros desaparecidos por luchar. Esto para nosotros significa: Fortalecer los centros de estudiantes, generar mayor participación estudiantil, organizarnos, dar la lucha ideológica y transformarla en construcción popular y de ninguna manera bajar los brazos.
video: http://www.youtube.com/watch?v=q1VCplmUd0A&feature=PlayList&p=1DA4298C1ED2008D&index=2
Fue una muestra de que los estudiantes seguimos en lucha, no perdemos la memoria y nos seguimos organizando.
FRENTE DE ESTUDIANTES SOLIDARIOS (F.E.S.)
El día 16 de Septiembre se cumplió el aniversario número 31 de la recordada “Noche de los lápices”. Fecha en la cual fueron secuestrados María Claudia Falcone, Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, Francisco López Muntaner, Daniel Alberto Racero y Pablo Díaz. Todos estudiantes secundarios de la Ciudad de La Plata que militaban en los centros de estudiantes de sus respectivos colegios y unidos por la UES (unión de estudiantes secundarios – Juventud Peronista). Ellos no solo peleaban por un boleto estudiantil, como muchos creen, su lucha era mucho mas profunda, eran pibes que se preocupaban por la realidad social, que se comprometían con el otro, que luchaban día a día para construir una sociedad justa e igualitaria. Eran pibes como vos, como yo, sencillos, que creían que un cambio era posible y fueron asesinados por quienes no desean cambios, los que temen perder sus privilegios de la desigualdad organizada.
El Domingo 23 de Septiembre del corriente año realizamos desde el Frente de Estudiantes Solidarios un acto junto a: estudiantes de la escuela técnica número 27 y el centro de estudiantes de la 35. En memoria de los compañeros desaparecidos por luchar. Esto para nosotros significa: Fortalecer los centros de estudiantes, generar mayor participación estudiantil, organizarnos, dar la lucha ideológica y transformarla en construcción popular y de ninguna manera bajar los brazos.
video: http://www.youtube.com/watch?v=q1VCplmUd0A&feature=PlayList&p=1DA4298C1ED2008D&index=2
Fue una muestra de que los estudiantes seguimos en lucha, no perdemos la memoria y nos seguimos organizando.
FRENTE DE ESTUDIANTES SOLIDARIOS (F.E.S.)
PARITARIA SOCIAL JUVENIL
Multitudinaria manifestación al Congreso de la Nación
[2/10/2007 - ACTA] Por Mariano Vázquez.
Las Juventudes de la CTA, HIJOS, FAA y FUA realizaron el viernes una masiva marcha al Parlamento en el que presentaron los 10 puntos que integran la agenda de unidad política de múltiples sectores juveniles. “Nuestro primer objetivo es imponer una agenda de discusión al Estado y a los grandes grupos económicos que hoy dirigen el país, en la que la distribución de la riqueza en todo el territorio nacional sea un tema prioritario”, dijo Pablo Reyner, director nacional de la Juventud de la Central. Y agregó: “Luchamos por la elaboración de políticas públicas que consagren el derecho de la juventud a tener un presente digno y a proyectar un futuro de bienestar para todo el pueblo”.
A las 16, miles de jóvenes comenzaron a juntarse sobre la avenida Entre Ríos y Belgrano, las banderas de la Juventud de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), de la agrupación HIJOS, de la Federación Agraria Argentina (FAA) y de la Federación Universitaria Argentina (FUA) flameaban. También las de la Corriente de Organizaciones Sociales, del MBB, MTI, MAB, MTL, Marcha Grande, Frente Transversal, la Corriente de Militancia Popular, las Juventudes ceteatistas de distintas localidades bonaerenses, FTV, Libres del Sur, Jóvenes de Pie, Miles, de la JP Evita, Octubres, la FJC, PS, MNR, FM y centros de estudiantes. A las 17, más de 5.000 militantes juveniles comenzaron a marchar hacia el Congreso de la Nación donde presentaron públicamente la agenda de unidad política de estas organizaciones en reclamo de sus derechos.
Media hora después sobre la avenida Rivadavia, sobre la calle Riobamba, se montó el escenario donde un representante de cada organización juvenil. El acto, contó con el apoyo y participación del actor Gastón Pauls, quien leyó el documento con los 10 puntos programáticos al que adhirieron las organizaciones presentes precisamente llamó “a continuar con el legado y la palabra de los 30 mil detenidos-desparecidos”, afirmando que está “totalmente de acuerdo” con los planteos de esta Paritaria Social Juvenil, y aseguró que “constituyen un largo camino”. Seguidamente dio lectura a estos 10 puntos del “Plan Arraigo, Programa de Primer Empleo Y Formación, Programa de recuperación deportiva y cultural, Asistencia Primaria de Salud (APS), Primera Vivienda Joven, Boleto Obrero-Estudiantil, Ley Nacional de organización estudiantil (Centros de Estudiantes Secundarios), Plan Nacional de Inclución Estudiantil, Derogación y nueva Ley de Educación Universitaria, Ley de ADN obligatorio cuando se trate de un posible hijo, Ley de prohibición para que ningún genocida ocupe cargos públicos y Cárcel común, perpetua y efectiva para todos los genocidas”.
Para Pauls esto es como “darles la mano a los que todavía no se animan a caminar, a los que todavía no abrieron los ojos, a los que todavía están dormidos y así poder ayudar a muchos a que se despierten”. Y concluyó manifestando: “Hay una forma más de combatir a ciertos enemigos y es no consumir sus productos; también no votando a estos enemigos y darnos cuenta que hay un camino que está en cada uno de nosotros y tenemos que hacernos cargos” Las organizaciones representativas de la juventud se unieron para trabajar, sobre la base del consenso, en la elaboración de un programa que contuviera las necesidades de los jóvenes en diferentes ámbitos. A partir de ese trabajo conjunto se elaboró un documento fundacional en el que se estableció los alcances de esta Mesa Social Juvenil.
Posteriormente Agustín Cetrángolo, representante de HIJOS Capital Federal se encargó de la lectura del documento que engloba los sentimientos, historias y objetivos que consagran esta Paritaria Social Juvenil (ver documento completo al final de la nota). “Una vez más los jóvenes estamos en la calle. Como siempre que lo reclamó nuestra historia; para conquistar nuestros derechos, para decir nuestros sueños, para gritar nuestras rebeldías, para parir nuestro futuro. De frente ante los que deben representarnos, pero sobre todo, abrazados a nuestros compañeros, a los de hoy, y también a los que nos precedieron en la maravillosa lucha por liberar nuestra patria”, argumentó.
Durante el acto, los jóvenes reclamaron por cada uno de los trabajadores asesinados por luchar, y mencionaron con especial énfasis a Carlos Fuentealba, Claudio Leprati, Teresa Rodriguez y Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.
Finalmente, Pablo Reyner, subrayó “el trabajo que se realizó en estos últimos cinco meses para llegar a esta histórica marcha que ha sido la demostración consciente de la unidad de muchos sectores juveniles”.
“La unidad de la Juventud Argentina está garantizada”, bramó. El cierre fue entonando las estrofas del Himno Nacional Argentino.
Entre la multitud se pudo observar la presencia del secretario general de la CTA, Hugo Yasky, y otros miembros de la Mesa Nacional de la Central como Víctor Mendibil, Gustavo Rolandi, Estela Maldonado, Francisco Nenna, Elena Reynaga y Edgardo Depetri. También estaban Hugo Godoy y Roberto Baradel, general y adjunto respectivamente de la CTA Buenos Aires y a José Pérez, titular de la Central de San Luis.
Nadie va romper la unidad de la Juventud Argentina
OPINION. Por Pablo Reyner
Solos no vamos a cambiar el país ni a construir una nueva política, para eso necesitamos la unidad de organizaciones hermanas. Es por eso que los fundamentos y conceptos que dieron vida a esta Paritaria Social Juvenil y que el viernes 28 de septiembre se plasmaron en una masiva manifestación se basan en el concepto fundamental, central, neurálgico de la unidad política.
Todas las organizaciones sociales -al igual que las sindicales- hacemos paritarias, la diferencia esta en el nombre que le damos, por eso esta paritaria social que impulsamos nos incluye, nos une, nos identifica como jóvenes, pero principalmente como militantes del campo popular.
Quiero rescatar estos cinco meses de trabajo, estos cinco meses de construir unidad política, que se dio entre la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), la Federación Agraria Argentina (FAA), HIJOS y la Federación Universitaria Argentina (FUA), en los cuales fuimos capaces de hacer una demostración de fuerza, un testimonio de compromiso y unidad política, un deseo de luchar para que todos los jóvenes puedan vivir en plenitud: con trabajo, estudio, esparcimiento.
Lo de la juventud hoy es una demostración cabal de lo que se puede construir cuando luchamos por nuestros derechos de manera consciente. La unidad la plasmamos no sólo en documentos, sino también en asambleas, debates, diálogos, marchas y en el compromiso militante. Por eso, afirmo que nadie va a destruir la unidad de la Juventud Argentina.
En estos cinco meses hemos construido una agenda política común. Una agenda programática que constituyen todas nuestras preocupaciones. Y es en este camino que quiero destacar la presencia y el apoyo del secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina, Hugo Yasky.
Para la Juventud el futuro es construcción política. Y esto representa el punto más álgido de unidad política. Y a este hecho hay que seguir sumando manos y corazones jóvenes para seguir construyendo la Mesa Social Joven para luchar por la Paritaria Social Juvenil.
[2/10/2007 - ACTA] Por Mariano Vázquez.
Las Juventudes de la CTA, HIJOS, FAA y FUA realizaron el viernes una masiva marcha al Parlamento en el que presentaron los 10 puntos que integran la agenda de unidad política de múltiples sectores juveniles. “Nuestro primer objetivo es imponer una agenda de discusión al Estado y a los grandes grupos económicos que hoy dirigen el país, en la que la distribución de la riqueza en todo el territorio nacional sea un tema prioritario”, dijo Pablo Reyner, director nacional de la Juventud de la Central. Y agregó: “Luchamos por la elaboración de políticas públicas que consagren el derecho de la juventud a tener un presente digno y a proyectar un futuro de bienestar para todo el pueblo”.
A las 16, miles de jóvenes comenzaron a juntarse sobre la avenida Entre Ríos y Belgrano, las banderas de la Juventud de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), de la agrupación HIJOS, de la Federación Agraria Argentina (FAA) y de la Federación Universitaria Argentina (FUA) flameaban. También las de la Corriente de Organizaciones Sociales, del MBB, MTI, MAB, MTL, Marcha Grande, Frente Transversal, la Corriente de Militancia Popular, las Juventudes ceteatistas de distintas localidades bonaerenses, FTV, Libres del Sur, Jóvenes de Pie, Miles, de la JP Evita, Octubres, la FJC, PS, MNR, FM y centros de estudiantes. A las 17, más de 5.000 militantes juveniles comenzaron a marchar hacia el Congreso de la Nación donde presentaron públicamente la agenda de unidad política de estas organizaciones en reclamo de sus derechos.
Media hora después sobre la avenida Rivadavia, sobre la calle Riobamba, se montó el escenario donde un representante de cada organización juvenil. El acto, contó con el apoyo y participación del actor Gastón Pauls, quien leyó el documento con los 10 puntos programáticos al que adhirieron las organizaciones presentes precisamente llamó “a continuar con el legado y la palabra de los 30 mil detenidos-desparecidos”, afirmando que está “totalmente de acuerdo” con los planteos de esta Paritaria Social Juvenil, y aseguró que “constituyen un largo camino”. Seguidamente dio lectura a estos 10 puntos del “Plan Arraigo, Programa de Primer Empleo Y Formación, Programa de recuperación deportiva y cultural, Asistencia Primaria de Salud (APS), Primera Vivienda Joven, Boleto Obrero-Estudiantil, Ley Nacional de organización estudiantil (Centros de Estudiantes Secundarios), Plan Nacional de Inclución Estudiantil, Derogación y nueva Ley de Educación Universitaria, Ley de ADN obligatorio cuando se trate de un posible hijo, Ley de prohibición para que ningún genocida ocupe cargos públicos y Cárcel común, perpetua y efectiva para todos los genocidas”.
Para Pauls esto es como “darles la mano a los que todavía no se animan a caminar, a los que todavía no abrieron los ojos, a los que todavía están dormidos y así poder ayudar a muchos a que se despierten”. Y concluyó manifestando: “Hay una forma más de combatir a ciertos enemigos y es no consumir sus productos; también no votando a estos enemigos y darnos cuenta que hay un camino que está en cada uno de nosotros y tenemos que hacernos cargos” Las organizaciones representativas de la juventud se unieron para trabajar, sobre la base del consenso, en la elaboración de un programa que contuviera las necesidades de los jóvenes en diferentes ámbitos. A partir de ese trabajo conjunto se elaboró un documento fundacional en el que se estableció los alcances de esta Mesa Social Juvenil.
Posteriormente Agustín Cetrángolo, representante de HIJOS Capital Federal se encargó de la lectura del documento que engloba los sentimientos, historias y objetivos que consagran esta Paritaria Social Juvenil (ver documento completo al final de la nota). “Una vez más los jóvenes estamos en la calle. Como siempre que lo reclamó nuestra historia; para conquistar nuestros derechos, para decir nuestros sueños, para gritar nuestras rebeldías, para parir nuestro futuro. De frente ante los que deben representarnos, pero sobre todo, abrazados a nuestros compañeros, a los de hoy, y también a los que nos precedieron en la maravillosa lucha por liberar nuestra patria”, argumentó.
Durante el acto, los jóvenes reclamaron por cada uno de los trabajadores asesinados por luchar, y mencionaron con especial énfasis a Carlos Fuentealba, Claudio Leprati, Teresa Rodriguez y Maximiliano Kosteki y Darío Santillán.
Finalmente, Pablo Reyner, subrayó “el trabajo que se realizó en estos últimos cinco meses para llegar a esta histórica marcha que ha sido la demostración consciente de la unidad de muchos sectores juveniles”.
“La unidad de la Juventud Argentina está garantizada”, bramó. El cierre fue entonando las estrofas del Himno Nacional Argentino.
Entre la multitud se pudo observar la presencia del secretario general de la CTA, Hugo Yasky, y otros miembros de la Mesa Nacional de la Central como Víctor Mendibil, Gustavo Rolandi, Estela Maldonado, Francisco Nenna, Elena Reynaga y Edgardo Depetri. También estaban Hugo Godoy y Roberto Baradel, general y adjunto respectivamente de la CTA Buenos Aires y a José Pérez, titular de la Central de San Luis.
Nadie va romper la unidad de la Juventud Argentina
OPINION. Por Pablo Reyner
Solos no vamos a cambiar el país ni a construir una nueva política, para eso necesitamos la unidad de organizaciones hermanas. Es por eso que los fundamentos y conceptos que dieron vida a esta Paritaria Social Juvenil y que el viernes 28 de septiembre se plasmaron en una masiva manifestación se basan en el concepto fundamental, central, neurálgico de la unidad política.
Todas las organizaciones sociales -al igual que las sindicales- hacemos paritarias, la diferencia esta en el nombre que le damos, por eso esta paritaria social que impulsamos nos incluye, nos une, nos identifica como jóvenes, pero principalmente como militantes del campo popular.
Quiero rescatar estos cinco meses de trabajo, estos cinco meses de construir unidad política, que se dio entre la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), la Federación Agraria Argentina (FAA), HIJOS y la Federación Universitaria Argentina (FUA), en los cuales fuimos capaces de hacer una demostración de fuerza, un testimonio de compromiso y unidad política, un deseo de luchar para que todos los jóvenes puedan vivir en plenitud: con trabajo, estudio, esparcimiento.
Lo de la juventud hoy es una demostración cabal de lo que se puede construir cuando luchamos por nuestros derechos de manera consciente. La unidad la plasmamos no sólo en documentos, sino también en asambleas, debates, diálogos, marchas y en el compromiso militante. Por eso, afirmo que nadie va a destruir la unidad de la Juventud Argentina.
En estos cinco meses hemos construido una agenda política común. Una agenda programática que constituyen todas nuestras preocupaciones. Y es en este camino que quiero destacar la presencia y el apoyo del secretario general de la Central de Trabajadores de la Argentina, Hugo Yasky.
Para la Juventud el futuro es construcción política. Y esto representa el punto más álgido de unidad política. Y a este hecho hay que seguir sumando manos y corazones jóvenes para seguir construyendo la Mesa Social Joven para luchar por la Paritaria Social Juvenil.
CICLO CHE GUEVARA
CICLO DE PENSAMIENTO SOBRE EL CHE GUEVARA A 40 AÑOS DE SU MUERTESábado 6 de Octubre
Introducción general al ciclo. Pregunta detonante ¿por qué recordar al Che? Texto propuesto: "Guevarismo" de Fernando Martínez HerediaPara terminar el primer encuentro datos biográficos: breve resumen de su vida. Tocar la llegada a México, el contacto con el 26 de julio, la participación en la revolución cubana, etc. Proponer lecturas de discusión.
Sábado 13 de Octubre
Proyección del film "Che...Ernesto" (dir.: Miguel Pereira - interpretes: Envar El Kadri - Gerardo Klein)
Sábado 20 de Octubre
Retomar la idea de Guevarismo y discutir el texto antes citado.Artículo de Envar El Kadri, El Che y el Peronismo.
Sábado 27 de Octubre
Cierre con la visita de Guido Chavez.La propuesta puede ser "El Che y su legado revolucionario en América Latina".
mailto:frente.estudiantes@gmail.com
Los sabados 6; 13; 20; 27 de octubre
16:30 hs.
ESCUELA ING. LUIS A. HUERGO
MARTIN DE GAINZA 1050 (Martín de Gainza y Gaona)
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