DESDE DONDE LUCHAMOS:

Somos la Juventud Peronista Revolucionaria Envar El Kadri y formamos parte de la Agrupación Envar El Kadri - Peronismo Revolucionario.
Concebimos este espacio estratégico de lucha, en el marco del apoyo al presidente de la República Argentina Néstor Kirchner y a los procesos populares encarnados en el comandante Chavez, Evo, Lula, Ortega,Correa y Fidel Castro. Construyendo junto al pueblo una patria para todos y todas. Contra el enemigo principal de adentro y de afuera del proceso en marcha. Desde nuestra história de consecuencia y confrontación contra toda expresión del neo-liberalismo, sin oportunismos. Con la concepción de que solo el pueblo organizado es capaz de derrotar a los grupos concentrados de poder económico y político que han operado sistemáticamente hace mas de 30 años. Engrosando sus bolsillos en detrimento del pueblo Argentino.

CONSTRUIMOS DÍA A DÍA DESDE LA TRINCHERA DE LA PATRIA FUERZA POLÍTICA ORGANIZADA PARA LA REALIZACIÓN DEFINITIVA DE LA LIBERACIÓN NACIONAL Y LA CONSTRUCCIÓN PERMANENTE DEL SOCIALISMO NACIONAL DEL SIGLO XXI.

jueves, 10 de mayo de 2007

COMPAÑERO MUJICA, NUESTRO PADRE VILLERO PERONISTA




Luchó resignificando a la institución a la cual pertenecía, trascendió a ella y la puso al servicio de la lucha popular.
En nuestro corazón el padre villero peronista, CARLOS MUJICA. Que se hace presente en nuestro día a día de militancia como un ejemplo de abnegación y entrega por los mas humildes.



Agrupación Envar El Kadri - Peronismo Revolucionario

JPR - ENVAR EL KADRI

CONFERENCIA DE PRENSA. CASO CÓRDOBA, GATILLO FÁCIL.

Amigos Compañeros:

Estamos convocando para este viernes 11 de mayo, a encontrarnos a las 15 horas en Plaza Lavalle, frente a Tribunales (Talcahuano) para conocer y dar a conocer en conferencia de prensa las cuestiones sobre la situación judicial de la investigación del asesinato de Eduardo Córdoba y para sostener la postura que se levanta desde la familia y todas y todos los que acompañamos este caso: que este no puede ser visto como un caso aislado sino que es una nueva muestra sobre la única función que tiene la institución policial, tanto Federal como las provinciales, que es la persecución y el asesinato de los que tenemos una identidad cultural, ideológica, origen social o económico, diferente a lo que sostienen y practican los sectores que ostentan el poder, beneficiados por un sistema que basa su funcionamiento en la injusticia.

martes, 8 de mayo de 2007

LANZAMIENTO DE LOS TALLERES DE OFICIOS POPULARES


LANZAMIENTO DE LOS TALLERES DE OFICIOS POPULARES (T.O.P.)


SABADO 12. A LAS 15.30hs. En San pedrito 29 ( San Pedrito y Rivadavia)

La inscripción se encuentra abierta.



TALLER DE OFICIOS POPULARES
Los TOP son una serie de talleres que congenian diversas opciones de formación y un punto de encuentro y síntesis.
Entre los talleres opcionales se encuentran el de electricidad, muralismo y fotografía. Se podrá inscribir a cuantos se quiera. Como complemento a estos tres, está el taller de historia popular y es el espacio donde se reunirán todos los participantes de los talleres opcionales.


CENTRO CULTURAL ENVAR EL KADRI
¿Quiénes somos?
El cceek es un espacio amplio de expresión y construcción colectiva de la cultura de los barrios, es decir, del pueblo.
Surgió de la iniciativa de algunos jóvenes de la agrupación Envar El Kadri, pero excede a la misma. Esto reafirma lo anteriormente mencionado. Que es un espacio amplio, que contiene las mas variadas identidades sociales, culturales, históricas y políticas.Nuestro funcionamiento es autogestivo, esto quiere decir que el financiamiento es por parte de los participantes y no por aportes directos del estado, ni ninguna otra entidad.Todos los integrantes realizamos un aporte mensual acorde a su realidad y su propio bolsillo. Pero es importante entender que el funcionamiento pleno del espacio es gracias a la conciencia de que esto lo hacemos entre todos y si no cumplimos todos con las responsabilidades, no hay funcionamiento.
*ELECTRICIDAD (T.O.P.)
Este taller lo pensamos como una herramienta necesaria para los pib@s que queremos ampliar nuestros conocimientos, para poder tener una nueva salida laboral obtenida desde la formación (por estos laburos siempre nos pagan mas).
También lo pensamos como un oficio que nos puede ayudar a solucionar los problemas que tenemos en nuestras casas, ahorrándonos unos pesos, poder ayudar a nuestros vecinos a instalar un circuito eléctrico para iluminar un patio, la cocina o una habitación, o ayudar a la barriada a que este mejor iluminada.
Otro objetivo que nos parece interesante contar es el de poder formar parte de una jornada solidaria, una vez que tengamos algunos conocimientos básicos. Para que por un lado sea parte de la práctica del taller y por otra poder ayudar a algún centro comunitario, una escuela, o un centro cultural. Mostrando lo que aprendimos, poniéndolo en práctica y además ayudar a construir una Argentina grande para todos y todas.
*MURALISMO (T.O.P)
El objetivo de este taller es que todos podamos conocer una forma de expresión distinta, la del arte colectivo.
El muralismo es una de las tantas ramas artísticas, a través de la cual todos podemos demostrar nuestros sentimientos, tanto de bronca, como de alegria y amor.
Una de sus características principales es que no se pinta solo para uno, sino que se pinta también para el disfrute del barrio, otra de ellas, es que su realización es fruto de un trabajo en conjunto en el que participa el pueblo sin distinción de edad, sexo, color de piel, religión, etc.
En su temática predominan lo temas sociales, culturales y políticos. Son realizados en un determinado lugar y en un determinado espacio de tiempo en la historia. Hay muchos ejemplos de cómo un mural se hizo carne en el pueblo. Siendo una creación de crítica y propuesta y también un proceso de aprendizaje y realización de los artistas como individuos.
*FOTOGRAFÍA (T.O.P)
La idea de este taller no es solo aprender técnicas de fotografía sino aprender a fotografiar desde el arte.
El objetivo es que puedan expresarse y comenzar a elaborar imágenes propias.
Para alcanzar esa meta y la de que ustedes puedan vivir y sentir la fotografía como un oficio a lo largo del año aprenderemos sobre el manejo de las herramientas fotográficas, la historia y evolución de las imágenes, la comprensión del espacio que nos rodea y la elaboración de fotografías con fines específicos (por ejemplo, social, de prensa, artístico, etc.). A medida que vaya avanzando el taller podemos pensar en proyectos para publicar esas fotos o para relacionarnos con los otros talleres y con la realidad del barrio.
Las clases son teórico – practicas y no se evalúa con nota sino que se hace una evaluación en conjunto. Se necesita cámara.
*HISTORIA POPULAR (T.O.P.)
¿Por qué incluir un taller de Historia dentro de los TOP?
Porque nos permite acercarnos al conocimiento de los problemas actuales, conocer sus orígenes históricos y poder lograr una solución a futuro. La historia no es una acumulación de datos y fechas, es mucho más que eso. La historia que queremos hacer desde los Talleres es la historia popular, la historia de los sin voz, la de los trabajadores, esos que, como diría un escritor latinoamericano “no tienen quien les escriba”. Por eso no vamos a dar una clase de historia, sino un taller de historia. Esto quiere decir que va a ser participativo, reflexivo, de discusión y porque no de debate. El contenido del mismo no va a ser un bloque cerrado de temas, sino que estará abierto a las inquietudes de l@s participantes. Tampoco se pretenderá alcanzar un pensamiento único, sino que entre tod@s podamos alcanzar un diagnóstico común sobre que país y sociedad queremos.

TALLER DE HISTORIA ARGENTINA Y LATINOAMERICANA


EN EL MARCO DEL TALLER DE HISTORIA ARGENTINA Y LATINOAMERICANA
"EL CICLO NEOLIBERAL"

CHARLA CON
LUIS ROA*

sobre:
NEOLIBERALISMO Y LOS DERECHOS DE LOS TRABAJADORES

CAMBIOS ACTUALES


SABADO 12 DE MAYO
18 HS

San Pedrito 29 - Flores
(a 30 mts de Nazca y Rivadavia)


área de formación: Facundo 156-301-9534

*Abogado con Orientación en Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social
Asesor legal de la CTA

lunes, 7 de mayo de 2007

30 AÑOS DE LAS MADRES


Hebe de Bonafini, a treinta años de las madres / Alejandra Dandan

El día del show en la Plaza de Mayo, pese a todos los temores, Charly llegó de saco y corbata a rayas, como les había dicho, tocó los temas previstos y no protestó cuando se cortó el sonido del escenario.–En ese momento apoyó el micrófono en el teclado –dice Hebe–, levantó la vista y me guiñó un ojo como diciendo “yo estoy acá”. Y le molestaba la corbata; que a cada rato se la tiraba para atrás; pero él sabe; sabe con quién y sabe qué. Yo me acuerdo de que cuando inauguramos la universidad (de las Madres) hace ocho años, lo invitamos y me dijo que venía. “Voy a llevar el teclado”, me dijo. “Ah, qué lindo el teclado”, le respondí. “¡Pero vos sabés que a mí me encanta el saxo!”. ¿Y qué hizo? Cuando llegó la hora, se fue a comprar un saxo para tocar.–Algo así le pasó con Maradona.–Con Maradona yo nunca hablé. Una vuelta estuve por ir a verlo cuando estaba mal, pero no fui por la prensa. Quería ir a decirle que si necesita una mano, acá la tiene. Sobre todo para parar tanta basura. Y si me necesita todavía, yo iría encantada porque son tipos del pueblo, que uno los quiere por algo. ¡Mirá Charly! Lo ama la gente. Los que dicen que está loco no saben nada.–Aprovecho a Charly para preguntarle por el acto y por Kirchner. Hubo un momento en el que usted se enojó con la gente porque silbó al Presidente. Les dijo que los que silban no entienden nada, y en general cuando habla del Gobierno dice que mantiene un apoyo crítico. ¿Qué significa eso?–Claro, porque si uno protesta tiene que tener una propuesta, porque la protesta sola, como hace la izquierda, no sirve para nada. Yo digo, silbar en una plaza es como discutir en un café, no sirve. Nosotros decimos que hacemos la revolución construyendo. Lo que vemos que está mal lo decimos, por eso hicimos un ayuno por lo que esta pasando en Santa Cruz. A mí me parece que un ayuno a esta edad no lo hace cualquiera y a dos días del 30 que teníamos que estar bien. El médico nos dijo: “Tengan cuidado que no son pendejas”. Somos viejas, diabéticas, estamos enfermas del corazón pero tenemos un cuerpo para seguir poniendo.–La Madres cumplieron 30 años este 30 de abril. ¿Cuál cree que fueron los momentos clave?
Cómo se asumía a un hijoEn lo que hacían, Hebe se encontró con el compromiso político de los que perdieron la vida. Con el carácter revolucionario de la militancia, entre las madres, aquellas madres que poco a poco tenían que empezar a trasformar en otra cosa el dolor. Hebe habló de esa trasformación, enumeró sus cambios entre las innumerables claves del crecimiento de las madres.–Usted suele decir que hasta ese momento las madres sentían miedo de presentar el compromiso político de sus hijos.–Las madres decían mi hijo no hizo nada. Pero, si ningún hijo hizo nada ¿qué estamos defendiendo? les decía. “¿A toda una manga de bolonquis que no sabían hacer nada?” Cómo hacíamos para decirle a una madre: “Mirá, si tu hijo era sociólogo, actuaba como psicólogo también en el movimiento, si era alfabetizador, alfabetizaba para que la gente se concientizara”. Eso era para nosotros la socialización de la maternidad. Para eso, primero intentamos que cada una de las madres llevara la foto de otro, pero se daban vuelta para ver dónde estaba su hijo.–¿Ellas qué le decían?–Cada una lo iba asumiendo a su manera. Algunas todavía lo traían, y les decía la foto la podés llevar en la cartera. Pero qué pasa, a la prensa extranjera le encantaba ver a una madre llorando y con la foto del hijo. Para ellos es bárbaro, pero nosotras no somos madres lloronas: porque la situación no la estás viviendo todo el tiempo. Llorar hay que llorar en la casa. Y la foto del hijo hay que llevarlo en la cartera. Y es mucho más grande y es mucho más fuerte, y es mucho más comprometido ser madre de todos. Otro momento clave fue decir que muchos de nuestros hijos también eran marxistas. Eso también causó un crack porque los reconocimos en la época en la que todos eran terroristas. Porque ¿cómo se justificó el asesinato, la muerte y la tortura? Diciendo que eran terroristas. ¿Cómo se justificó la guerra con Irak y ahora con Irán? Diciendo que tenían bombas y cosas escondidas. A mí cuando me contaron todo lo que le pasó a mi hijo menor, después al mayor, después a mi nuera, yo dije: “Nunca lo voy a contar”, porque, primero, me parece que es lo más íntimo, como nacer o morir, y si yo cuento, lo vivo nuevamente. Todos esos pasos fueron pasos muy fuertes de las madres para romper el vínculo madre e hijo y que madre e hijo se trasforme en hijos, hijos, hijos... Para que una cada vez abarque a más. Esas fueron todas trasformaciones que costaron charlas debates, pensarlo. (...) Después, el sistema capitalista intenta vencerte. Te reparan con guita lo que hay que reparar con justicia, no hay plata en el mundo para pagar la vida de estos jóvenes. Así que eso fue otro paso importante y después el salto importantísimo fue armar la universidad, y empezamos a hacer festivales de rock para contar y con la ganancia compramos la casa de al lado.Inmediatamente, Hebe señala como momentos claves en la historia de las Madres, los primeros secuestros, pero después las persecuciones de la policía en 1978 y 1979, las detenciones diarias o semanales en las cárceles comunes donde siempre las encerraban con algún muerto. Cuando empezaron a ponerse clavos en las solapas de los sacos, como los “clavos de Cristo”, dice, de los primeros pañales en la cabeza, de los pañuelos y de cuando se abalanzaban sobre un policía o en un patrullero cuando arrestaban a alguna.–Decíamos, si vamos todas, nos podemos defender: nos metíamos de prepo, por esos nos decían Las Locas. Dicen que la cana le tiene miedo al rezo y al himno, y entonces cantábamos el himno y después de cantar nos poníamos a rezar: “Padre nuestro para que no haya asesinos / Padre nuestro para que no haya torturas”. Los volvíamos locos, era una manera de defendernos.
–Primero, darnos cuenta de que el colectivo era importante. Cuando se llevaron a Azucena Villaflor y a las otras madres (Esther Ballestrino de Careaga y María Ponce de Bianco) quedamos otra vez desamparadas, nadie quería volver a la Plaza. No éramos ni 20, habíamos llegado a ser 200 y un pequeño grupo volvimos a la Plaza. Porque los organismos habían puesto carteles en sus sedes para que nadie volviera a la Plaza porque era peligroso. Eso era muy potente, si ellos lo decían. Y cuando llegamos a la Plaza nos dimos cuenta bien de que era peligroso: estaban los perros, estaban los palos, estaba la policía con ametralladoras, con gases, y no pudimos dar más de dos vueltitas nada más porque no nos animamos a dar más (ver aparte).Hebe tiene 79 años, y dos hijos desaparecidos, de los que en general no habla. Jorge era el mayor, lo secuestraron el 8 de febrero de 1977. Raúl desapareció el 6 de diciembre de ese año y en mayo de 1978 se llevaron a su nuera. Conoció a Azucena y a las madres en la Plaza una semana después de que empezaran a reunirse ese 30 de abril. Todavía no existían las rondas, esas vueltas a la Pirámide de Mayo con las que perpetuaron el movimiento detrás del dolor. Todavía se quedaban paradas y muertas de miedo frente al monumento a Belgrano, porque las echaban de cualquier otro lugar.–Usted mencionó el momento de la desaparición de las madres. Uno supone que fue alguno de los momentos más críticos. ¿Cuáles fueron esos momentos?–El peor de todos fue el secuestro de las madres, porque quedamos totalmente desesperadas. Eran tres puntales. Vos pensá que Azucena y yo, el día de la misa (en la Santa Cruz del 8 de diciembre de 1977, cuando la Armada secuestró a un grupo de familiares de desaparecidos, entre ellos a las madres Careaga y Bianco, reunidos para preparar una solicitada a publicar en La Nación) estábamos juntando plata en otro lado: Azucena en una iglesia, yo en otra evangelista. Cuando después me junté con ella, le dije: “Bueno, mirá, vamos a dejar, se llevaron a las madres”. Pero ella me respondió: “Dejá que las busquen los abogados. Vos tenés que entender que esto tiene que salir. Ya habrá abogados, gente que las busque”. Yo quería abandonar todo. Salir a buscarlas, qué sé yo, hacer lo que hacíamos con los hijos.El grupo de la Santa Cruz sucumbió a partir de un operativo de infiltración realizado por Alfredo Astiz. Entre los doce secuestrados estaban las monjas francesas Alice Domon y Léonie Duquet. Duquet desapareció el 10 de diciembre, el mismo día del secuestro de Azucena.–Luego del secuestro de las otras dos madres, ¿Azucena insistió?–Por eso ellas eran las que más sabían. Mary Ponce trabajaba con la Iglesia del Tercer Mundo, en los sótanos de la Santa Cruz se reunía la gente. A mí me parecía que era muy escondido, me daba miedo meterme a ahí: nunca quise hacer nada que no se supiera. Si a nuestros hijos se lo llevaron porque estaban así, decía yo, era mejor que nosotras hagamos todo a la vista, por eso nunca hicimos volantes. Cada una de las madres escribimos cosas en cuadrados de cartón porque no quisimos mandar a hacer nada impreso, tuvimos mucho miedo de hacer eso mucho tiempo.–¿Ustedes los hacían?–Los hacíamos nosotras. Escribimos, por ejemplo, en los billetes de dinero porque no teníamos cómo comunicarnos con la gente. Un día, hablando con otra madre, le dije: “Ché ¿si escribimos los billetes que usamos?”. Entonces, cada una empezó a poner lo que quería en los billetes. Hicimos uno para ver cómo quedaba. Pusimos: “A mi hijo se lo llevó la policía” o “Tenemos un hijo secuestrado”. Llegábamos a la feria a las ocho de la mañana y comprábamos con esa plata. Nos dimos cuenta de que era el billete que pasaba más rápido, nadie lo quería tener. Era como un volante, pasaba rapidísimo. También lo hicimos para tomarnos colectivos: una se tomaba un colectivo, pagaba con ese billete y se bajaba a las tres cuadras. Y cuando nos empezaron a decir que los quemaban empezamos a escribir billetes de más valor. Y después, otra vez, recorrimos como ciento y pico de iglesias, elegimos algunas en el Gran Buenos Aires y en La Plata. Nos pusimos a ver cómo funcionaban las iglesias, los horarios y vimos que dejaban los cuadernos de canto acomodados en los bancos. Y dijimos: “Bueno, vayamos y saquemos los cuadernos de canto de los bancos”. Cada una escribió como una bestia lo que quería, arrancamos la hoja de canto y le pusimos la nuestra: las dejábamos en los bancos y salíamos disparando. Cuando iba a cantar la gente se encontraba con eso, era una manera de comunicarnos porque había que inventar cómo íbamos a hacer si la gente no sabía nada.–Debió ser muy fuerte esa sensación de no poder hacer que les crean.–Era muy loco que nadie decía nada. Los políticos decían que no había desaparecidos, los curas decían recen, los milicos decían que mentíamos, que los hijos se habían ido con otra mujer o con otro hombre.–Esa forma de trabajo empezó a dar frutos.–Eso hizo que estemos más vigiladas, pero la desaparición de Juanita, de Azucena y de Esther hizo que también se supiera qué hacíamos las madres. Y el Mundial nos catapultó (ver aparte), y las rondas de los jueves, y salía en todos partes, aunque no querían, nos tenían que sacar.–En ese proceso, ¿cuál cree que fue el rol específico de Azucena?–Azucena era mujer impresionante, una mujer muy íntegra. Yo me hice bastante compañera de ella porque un día descubrimos, no lo sabíamos, que el marido de ella y mi marido se conocían. Mi marido trabajaba en el taller naval y el marido de ella vendía kerosene y lo iba a cargar ahí. Un día se vieron y se reconocieron, somos tal y somos cual, dijeron. Yo iba bastante a su casa, no a redactar porque eso lo hacía ella; sabía escribir a máquina y redactar muy bien, pero iba a ver qué seguíamos gestionando. Me acuerdo que un día fui y pasé por la carnicería para comprar algo de carne para comer y ella fue corriendo detrás mío, y me la hizo dejar: “Nadie que viene a mi casa compra nada, come lo que hay”, me dijo. Son enseñanzas muy duras. Muy fuertes.–Azucena había trabajado en la SIAM Di Tella de Avellaneda. Tenía una formación gremial.–Tenía formación gremial y tenía formación de la familia. Ella no había hecho política pero viene de una familia muy formada políticamente. La formación gremial, y sus presos, porque cuando tenés un pariente preso no hacés nada pero, qué se yo, mandás plata para la familia.–¿Fue ese compromiso el que finalmente las marcó?–Ella y María Adela (Antokoletz) porque venía de otra estirpe, mujer muy elegante, mujer de embajador, tenía presencia, pero también fue una mujer que puso su casa para hacer reuniones. Fue la primera que me ofreció su casa para que me quede a dormir, porque yo no podía volver muy tarde, y Juanita (Pargament). Juanita hacía todas las reuniones en la casa. Hacía té. Té, como si fuera de señoras gordas, y Azucena y yo nos desesperábamos porque Azucena vivía en Sarandí y yo en La Plata. Además, queríamos activar rápido. Y Juanita empezaba con el té y con que “¿querés torta de chocolate?”. Y todo el mundo empezaba a hablar. Un día, abrí el aparador de Juanita que tenía tacitas, platitos, de todo, y les dije: “Pero nadie va a abrir el aparador hasta que no terminemos todo”. Y la que quería tortas se quedaba. Tuvimos que entender que las reuniones no son para tomar el té. Ella sigue siendo una mujer así, ofrecía su casa, muy abierta, y también se la pintaron con la palabra “terrorista”.–A la distancia, aquel comienzo con el planteo de lo “colectivo” parece muy visionario.–Al principio no era un colectivo porque cada una iba por su propia cuenta, pero qué pasó, alguna venía y te decía: “Bueno, no importa, si no se puede acá vamos a otra plaza”. Lo que Azucena fue haciendo es decir: “Vengamos acá”, porque “acá” cada una llevaba una noticia. Por ejemplo, si yo conseguía el nombre de un obispo de Alemania, lo llevaba. Y no sabés lo que era escribir calles de Alemania cuando no fuiste ni siquiera a la escuela: ¡Nunca en la vida habrán llegado mis cartas porque yo escribo para el diablo!–Usted suele decir que escribía los nombres como los oía...–Entonces, Azucena decía que si veníamos a la “acá” cada una podía traer la novedad que había conseguido. A quién se le podía escribir, a dónde se podía ir. Yo tengo guardado el cuaderno del primer año, y no se puede creer cómo hice tantas cosas por día. La primera vez que me regalaron una agenda, que me la regalaron para 1979, no sabía para qué se usaba. Y la escribí como si fuera un cuaderno y como no podía escuchar y escribir al mismo tiempo, empecé a hacer como mapitas: quien hacía esto, con esto, y lo hacía así para entender muchas cosas que no entendía.–¿Como por ejemplo cuáles?–Las tengo guardadas. Tengo guardadas todas las actas de esas reuniones.–Si mira su propia historia hacia atrás, a quién se encuentra. Con Hebe, con una ama de casa, con una mamá.–Sigo siendo una ama de casa. Si vieras cómo vine hoy, cargada de verduras, fruta hervida, la ropa lavada; hago las cosas a los ponchazos, me ayuda mi hija (María Alejandra). No quiero dejar de ser ama de casa porque creo que la mujer tiene una cosa que es muy importante, que puede hacer muchas cosas a la vez. Me acuerdo de que mi hijo menor me decía, mamá para qué secas los platos si en ese rato podés hacer otra cosa, y si a la noche los tenés que sacar de vuelta. Yo lo escuché perfecto: ahora jamás seco los platos, de ahí los pongo en la mesa. Un día me tiró los patines, y me decía que aproveche ese tiempo para leer. ¿Para qué?, le decía. Si están ustedes.–Usted siempre dice que sabía que ellos estaban militando en política, ¿era curiosa? ¿Los acompañaba?–Sí, además, me decían: “Mami, puedo traer un chico acá”. Te pedían alojamiento por un día y después resulta que eran meses. Y después me preguntaban si me animaba a sacarlo. Tuve que aprender qué era el tabicado. Un día, me dice mi hijo mayor: “Me voy a mudar, pero te voy a llevar a la casa tabicada, vos tenés que saber dónde vivo”. Me subí al auto, me tabicaron, llegué a la casa, y me sentaron en el patio. Mi nuera me dio un mate y yo levanté la vista: en ese momento veo un tanque de agua, del San Martín. No les dije nada a ellos, pero un día que no venían, me puse nerviosa y me fui a la casa. “¿Cómo sabes?”, me dijo. “Mirá el tanque, está clarito, ustedes son ingenuos. Se creen que el que llega acá no sabe dónde viven”. Yo me aprendía esas cosas; mi marido, en cambio, no, porque no le salía.–¿Por qué?–No entendía, entendía lo que ellos hacían, pero ¿ocultarse? Ocultar dónde vivir, para qué. Igual hizo muchas cosas porque como trabajaba en YPF muchas veces mudó gente con la camioneta, era un plato porque decirle a mi marido: “Tenés que ir con un paquete de criollitas y un diario en la otra mano para que sepan que tenés que ir a hacer la mudanza”. Le costaba mucho pero bueno, lo tuvo que aprender. Eso era la conciencia que teníamos mi marido y yo de la política.–Digamos que su primer compromiso con ellos fue a partir de su vocación de madre.–Por ejemplo, me decían: “Mirá, mamá, hay un chico escondido, hay que llevarle la comida”. Y dónde está, les preguntaba yo porque pensaba que había que llevar la comida, entrar y listo. Pero no era así. Después tenía que buscar por dónde entrar, dar una vuelta por la manzana, ver que no te sigan. Un día mi hijo Raúl me dio un montón de números de teléfonos al revés, ¡cosa de locos! Y de esa forma aprendí a conocer lo que ellos hacían.
Fuente: Página/12, 06/05/07

domingo, 6 de mayo de 2007

GATILLO FÁCIL. POLICÍA ASESINA

Diario Clarín

LA MUERTE DE UN VENDEDOR EN VILLA LUGANO Investigan a policías por una denuncia de "gatillo fácil"

La Policía acusa a un hombre de asaltar un colectivo. Pero el único testigo lo niega.
Hasta ahora lo único cierto es que el vendedor de 31 años murió baleado por agentes de la comisaría 36ª. La Policía asegura que el hombre había asaltado a un colectivero y que cuando quisieron detenerlo hubo un tiroteo y el supuesto ladrón terminó muerto. Sin embargo la familia de la víctima y un testigo denunciaron que es un claro caso de "gatillo fácil".Eduardo Córdoba, no tenía antecedentes penales y trabajaba vendiendo la revista Hecho en Buenos Aires", una publicación mensual que se entrega a desempleados. Además era músico. El hombre murió la madrugada del 22 de abril en el Hospital Penna. Allí llegó con dos balazos. Según la versión de la Policía Federal, ese día Córdoba junto a un cómplice intentaron robar al conductor de un colectivo de la línea 76 y el chofer llevó a los supuestos ladrones hasta la comisaría ubicada en Pedernera al 3400 y Ramírez, en Villa Lugano.Siempre según la versión policial, allí los agentes rodearon el colectivo y en el momento que los ladrones bajaron, Córdoba sacó un arma y empezó a disparar. Entonces los policías lo balearon. Su cómplice se entregó.José Castillo, hermano de Córdoba, dijo a la agencia Télam que la familia se enteró de lo sucedido el lunes 23, cuando el joven que había sido detenido (el supuesto cómplice) fue liberado y se contactó con su familia."Ese día, mis hermanos fueron dos veces a la comisaría, les negaron lo sucedido y les pidieron que se dirigieran al juzgado 36. En el juzgado dijeron que volvieran a la seccional y recién entonces nos informaron que Eduardo había muerto en un enfrentamiento con la Policía", aseguró indignado el hombre. Según pudo reconstruir la familia de Córdoba, en base al relato del joven detenido, el 22 de abril, cerca de las 2.30, el vendedor tomó el colectivo al salir de un ensayo y mantuvo una pelea con el chofer, lo cual derivó que éste optara por llevarlo directamente a la comisaría 36ª. "El único testigo que iba en el colectivo declaró que no le vio un arma y que no hubo un robo, sino una pelea, y que el colectivero no los dejó bajar. Si mi hermano hubiera estado armado, no habría podido llevarlo a la seccional", razonó Castillo. El testigo explicó que al llegar a la comisaría Córdoba salió del colectivo por la ventanilla y enseguida fue detenido. "El colectivo estaba rodeado de policías, era imposible que mi hermano se escapara. Esto tendría que haber sido una detención", dijo Castillo. Apenas sucedido el hecho, la Policía caratuló la causa como "robo a mano armada, privación ilegal de la libertad, resistencia a la autoridad, disparo de arma de fuego y lesiones", pero luego fue cambiada a "averiguación de causales de muerte". Ahora el expediente está en manos de la jueza de instrucción porteña Guillermina Martínez, quien decretó el secreto de sumario hasta el miércoles próximo y el fiscal Alejandro Molina Pico.
---------------------------------------
Diario Página 12

Joven musico y vendedor ambulante muerto por la policia
Denuncian caso de gatillo fácil en Villa Soldati
La Justicia porteña investiga la muerte de un vendedor y músico de 31 años que recibió dos balazos por parte de policías que lo acusaron de resistir a los tiros un intento de robo, mientras que la familia de la víctima asegura que estaba desarmado y es un caso de "gatillo fácil".
La víctima es Eduardo Córdoba, quien murió la madrugada del 22 de abril en el Hospital Penna, a raíz de dos heridas de bala que sufrió en su supuesto enfrentamiento en Villa Soldati con efectivos de la seccional 36, dijeron fuentes policiales.
Según los voceros, en esa ocasión, Córdoba y otro joven intentaron asaltar a mano armada al conductor de un interno de la línea 70, quien se dirigió hasta la seccional ubicada en Pedernera y Ramírez, donde uno de los sospechosos fue detenido y el vendedor se resistió a los tiros.
Tras ser baleado, en poder de Córdoba se habría secuestrado un revólver, pero también se incautaron las armas de los policías, las cuales fueron puestas a disposición de la Justicia para que sean peritadas, indicaron los informantes.
En tanto, el colectivero presuntamente asaltado por Córdoba y el otro joven presentaban lesiones producto de golpes recibidos durante el hecho, añadieron las fuentes.
José Castillo, hermano de Córdoba, dijo que la familia se enteró de lo sucedido el lunes 23, cuando el joven que había sido detenido fue liberado y se contactó con ellos.
"Ese día, mis hermanos fueron dos veces a la comisaría, le negaron lo sucedido y les pidieron que se dirigieran al juzgado 36. El martes, en el juzgado dijeron que volvieran a la seccional y recién entonces nos informaron que Eduardo había muerto en un enfrentamiento con la Policía", aseguró el hombre.
"Si el lunes a las 16:00 el cuerpo ya había sido reconocido por las huellas dactilares, ¿por qué lo ocultaron?", expresó Castillo, quien dijo estar "seguro de que los hechos no ocurrieron como dice la Policía".
"Es un caso de gatillo fácil, ya que mi hermano no tenía armas ni antecedentes penales y la entrada a la comisaría 36 nunca fue registrada", opinó.
Córdoba vivía en el barrio Zavaleta, vendía la revista "Hecho en Buenos Aires", una publicación mensual que se entrega a personas sin vivienda para que tengan un ingreso, e intervenía como músico en la agrupación Sikuri Sartaniani, que reivindica la ascendencia quechua-aymara.
Según pudo reconstruir la familia, el 22 de abril, cerca de las 2.30, el vendedor tomó el colectivo al salir de un ensayo y mantuvo una discusión con el chofer, lo cual derivó que éste optara por llevarlo directamente a la seccional 36.
"El testigo que iba en el colectivo dijo que no le vio un arma y que no hubo un robo, sino una pelea, y que el colectivero no los dejó bajar y los llevó hasta la comisaría. "Si me hermano hubiera estado armado, el colectivero no hubiera ido a la comisaría", razonó el hombre.
Siempre según este testigo, Castillo dijo que "al llegar a la comisaría, este joven salió del colectivo por la ventanilla y fue detenido por los policías".
"Contó que vio a Eduardo por última vez cuando estaba vivo arriba del colectivo y que el chofer se bajó y les dijo a los policías: 'Háganlo mierda porque él también es una bosta", indicó el hermano del joven muerto.
"El colectivo estaba rodeado de policías; era imposible que mi hermano se escapara. Esto tendría que haber sido una detención. Si lo hicieron con el otro, ¿por qué no con mi hermano?", se preguntó.
En tanto, consultado sobre la posibilidad de que los efectivos hayan cometido algún tipo de exceso al momento de intervenir en el episodio, un jefe policial dijo: "Eso lo determinará la justicia".
Apenas sucedido el hecho, la Policía caratuló la causa como "robo a mano armada, privación ilegal de la libertad, resistencia a la autoridad, disparo de arma de fuego y lesiones", pero luego fue cambiada a "averiguación de causales de muerte", dijeron allegados a la investigación.
El expediente está en manos de la jueza de instrucción porteña Guillermina Martínez, quien decretó el secreto de sumario hasta el miércoles próximo, y el fiscal Alejandro Molina Pico.
Una vez que se levante el secreto, está previsto que declare como testigo el joven que estaba con Córdoba, quien fue liberado porque no pesa ninguna imputación en su contra y ya relató lo ocurrido ante la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación.
Fuente: Télam